Artículo | Agosto de 2020

Trabajamos juntos para superar la temporada de gripe durante la pandemia de COVID-19

Cómo la vacuna contra la gripe puede ayudar en la lucha contra el COVID-19

A pesar de la división y el sufrimiento, en Estados Unidos muchas personas están unidas por la esperanza de que se desarrolle una vacuna segura y eficaz contra el COVID-19 en los próximos meses. 

Crear una vacuna es una tarea enorme. Los fabricantes y los gobiernos se están preparando para producir y adquirir rápidamente cientos de millones de dosis. Pero este esfuerzo heroico será en vano si el sistema de cuidado de la salud del país y las personas no están preparados. 

No es una tarea fácil. En Estados Unidos, aproximadamente entre 200 y 250 millones de personas se deberán vacunar para lograr la inmunidad colectiva. E incluso si se vacuna a un millón de personas por día, tomaría más de seis meses. 

“Podemos acortar y disminuir drásticamente el impacto de esta pandemia en nuestro país, pero no podemos hacerlo sin la cooperación y el sacrificio de todos los estadounidenses”, dijo el Dr. Steve Miller, director clínico de Cigna. “Las personas deben vacunarse contra la gripe lo antes posible, y el liderazgo de nuestro país, junto con la industria, debe establecer una infraestructura de vacunación que pueda funcionar con capacidad y precisión militar para administrar las vacunas contra el COVID-19 cuando estén disponibles”. 

Los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) revelan que durante la temporada de gripe 2018-19, solo aproximadamente 45% de los adultos recibieron la vacuna contra la gripe. Eso no es suficiente. Además, este año, las personas evitan el cuidado de la salud de rutina y preventivo por miedo a contraer coronavirus. Por eso, todos deben decirles a sus familiares, vecinos y amigos que es seguro vacunarse contra la gripe. De hecho, todos los sistemas de salud, hospitales, clínicas y consultorios médicos deben concientizar y compartir información para lograr una inmunización total contra la gripe. 

Una mayor inmunización tiene dos beneficios. Puede minimizar el número de pacientes que contraen gripe y, posteriormente, reducir la demanda sobre un sistema de cuidado de la salud ya sobrecargado. Solo con poner en marcha la vacunación contra la gripe y usar la infraestructura, nuestro sistema estará listo para maximizar la vacunación contra el COVID-19 y acortar la pandemia. 

En segundo lugar, todos los líderes del cuidado de la salud, desde los responsables de elaborar políticas y los fabricantes de productos farmacéuticos, hasta la cadena de suministro y los centros de cuidado, deben evaluar y aumentar la capacidad y los sistemas necesarios para distribuir las vacunas de forma eficaz tan pronto como estén disponibles. El país no puede permitirse los pasos en falso ni las divisiones, ya que las vidas de muchas personas dependen de esta cooperación. 

Más de 5 millones de estadounidenses dieron positivo en la prueba de COVID-19 y más de 170,000 han muerto. Las consecuencias económicas también son graves. Para este año y en el futuro se estima una pérdida del producto interno bruto (PIB) de aproximadamente $8 billones.  

Sin embargo, existen pasos hacia adelante respaldados por la ciencia y los datos alrededor del mundo. Estos incluyen que todas las personas usen máscaras faciales en público y al encontrarse con otros, mantenerse a seis pies de los demás y evitar los grupos grandes. Y vacunarse contra la gripe. 

Estas medidas, junto con la preparación para la llegada de la vacuna contra el COVID-19, marcarán una gran diferencia, pero solo si trabajamos juntos.

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