Artículo | Diciembre de 2020

Mantenerse alerta en la lucha contra el COVID-19

El Dr. Steve Miller, director clínico de Cigna, responde algunas preguntas frecuentes

Después de aproximadamente 10 meses de la pandemia global de COVID-19, el mundo aún está luchando con brotes y órdenes de permanecer en casa. La buena noticia es que algunas de las vacunas que se están desarrollando han mostrado altos índices de eficacia en los ensayos clínicos, pero dado que la disponibilidad generalizada de la vacuna todavía se proyecta para dentro de varios meses, todos debemos seguir tomando medidas de protección para nosotros mismos, nuestros seres queridos y el personal esencial de cuidado de la salud.

Para entender mejor el progreso que hemos hecho en la lucha contra el COVID-19 hasta ahora y también hacia dónde nos dirigimos, el Dr. Steve Miller, director clínico de Cigna, responde algunas preguntas frecuentes.

Viendo que los casos de COVID-19 aumentan en todos los Estados Unidos, ¿cuáles son las mejores maneras de ayudar a prevenir la propagación del virus?

La gran mayoría de infecciones se producen debido a la exposición a gotitas. Así que usa una máscara, úsala como corresponde y mantente a más de seis pies de distancia de los demás. Asegúrate de limpiar las superficies con frecuencia.

Ponte la vacuna contra la gripe si no lo has hecho ya. Sabemos que la población que se ha vacunado contra la gripe experimenta casos más leves de COVID-19. Así que, aunque la vacuna contra la gripe no funciona directamente contra el COVID-19, prepara el sistema inmunológico y parece hacerte un poco más resistente. Además, considera tomar suplementos de vitamina D (unas 2,000 unidades por día), porque no te hará daño y puede ser beneficioso. Hemos visto que los pacientes de coronavirus con niveles bajos de vitamina D se les hace más fuerte, y sabemos que en los EE. UU. una buena parte de la población tiene deficiencia de vitamina D.

Al acercarse la temporada de las fiestas, prevemos que la cantidad de casos de COVID-19 siga aumentando. A medida que estén disponibles las vacunas, esas cantidades deberían bajar. Pero no hay duda de que este será un invierno difícil.

Es necesario que la gente sea realmente prudente porque todos nosotros queremos estar con nuestros familiares y amigos para las fiestas, pero este podría ser un año en el que debamos dejar de hacerlo. Nos corresponde a todos hacer esos sacrificios, limitar la cantidad de personas con las que compartimos las fiestas. Y si no puedes hacerlo, haz todo lo que esté a tu alcance para asegurarte de que sea seguro: pon en práctica el distanciamiento social y una buena higiene de manos y usa correctamente una máscara que te cubra la nariz, la boca y el mentón.

¿Qué prueba es más confiable?

Hay dos tipos de pruebas de diagnóstico. Empecemos por las pruebas rápidas que te brindan una respuesta en 15 a 30 minutos. Detectan la presencia de proteínas específicas que se encuentran en la superficie del coronavirus. Si tienes síntomas y un resultado positivo de una prueba rápida, deberías suponer que estás infectado y tomar precauciones como entrar en cuarentena y recibir el tratamiento apropiado. Si la prueba rápida da un resultado positivo pero no tienes síntomas, debes confirmarlo con el segundo tipo de prueba, una PCR, ya que podría tratarse de un falso positivo. 

Si la prueba rápida te da un resultado negativo, eso es bueno, pero no significa que no estés infectado. Significa que no tienes o tienes cantidades muy bajas del virus, lo que en sí mismo no describe un panorama muy claro. En ese caso, lo mejor es que te hagas una prueba de PCR para confirmar el resultado.

La prueba de PCR es más específica y se envía a un laboratorio para su análisis. Los resultados habitualmente demoran un día, pero pueden demorar hasta una semana dependiendo de la demanda.

Recuerda que el período de incubación suele ser de 3 a 5 días, pero puede ser de hasta 2 semanas.

La mejor manera de protegerte de la exposición al COVID-19 es suponer que cualquier persona nueva que permitas en tu burbuja social está infectada. No esperes a los resultados de las pruebas para tener precaución. Recuerda que el período de incubación es de unos 14 días como máximo. Usa una máscara cuando estés con esas personas, mantén distancia y, después de 14 días completos sin síntomas, podrán volver a hacer las actividades normales juntos.

¿Qué podría decirnos sobre quienes tienen experiencias prolongadas con el COVID-19, aquellos que continúan con síntomas mucho después de haber tenido pruebas con resultado negativo?

Las personas que tienen más síntomas tienen más probabilidades de desarrollar complicaciones a largo plazo que involucran los pulmones, el corazón y el sistema nervioso. También sabemos que quienes son asintomáticos de todos modos pueden tener algunos de estos síntomas, pero suelen ser mucho menos graves.

Solo hemos podido observar el COVID-19 durante 10 u 11 meses y queda mucho por aprender. Estamos trabajando con clínicas especializadas de todo el país y el mundo para asegurarnos de estar registrando cuál es realmente el riesgo para estos pacientes. Somos responsables del cuidado de la salud de estos pacientes y realmente queremos asegurarnos de estar llevándolos en la dirección adecuada y ofreciéndoles el mejor cuidado y las más altas probabilidades de que se recuperen completamente. Pero en este momento, no hay terapias específicas disponibles para quienes tienen experiencias prolongadas, excepto brindarles cuidado de apoyo para sus síntomas y las enfermedades neurológicas, pulmonares o cardiacas.

La conclusión es que todos debemos ser muy cautelosos con respecto a contraer el coronavirus. No es una enfermedad benigna y es mucho más grave que la gripe. Aunque la tasa mortalidad ha bajado drásticamente, nadie quiere ser uno de los que tienen experiencias prolongadas.

Algunas vacunas han tenido excelentes resultados en los primeros ensayos clínicos. ¿Qué podría decirnos sobre la vacunación y los planes de distribución? ¿Cuánto deberíamos confiar en estos productos?

El entusiasmo por las vacunas está aumentando y luego de ensayos clínicos exitosos, dos fabricantes de medicamentos han enviado sus productos a la FDA para la aprobación de uso de emergencia, y otros no están muy lejos de hacerlo. Tengo mucha confianza en estos productos, e incluso, yo mismo estoy participando en un ensayo clínico.

Muchos fabricantes de medicamentos ya están produciendo grandes cantidades de sus productos y se ha proyectado que, a partir de diciembre, debería haber suficientes vacunas disponibles para 20 millones de personas.

En cuanto a hacer llegar la vacuna al público, esperamos que el gobierno maneje la distribución de las primeras dosis y que vayan a los trabajadores del cuidado de la salud de primera línea. El segundo grupo serán las poblaciones de alto riesgo de los adultos mayores, especialmente aquellos en entornos de cuidado a largo plazo, y es probable que eso suceda a fines de enero o principios de febrero. Si todo sale según lo planeado, las vacunas deberían estar ampliamente disponibles en las comunidades para abril o mayo.

La mayor preocupación, para mí en lo personal, es asegurarse de que las personas se vacunen. Para asegurar la inmunidad de grupo, es necesario que más del 60 por ciento de la población esté inmunizada, lo que equivale a casi 200 millones de estadounidenses. Ahora bien, si pudiéramos vacunar a la mitad de la población y luego tomáramos el porcentaje de la población que ya ha estado infectada, estaríamos cerca del 60 por ciento. Creo que muchos que no sienten entusiasmo por vacunarse sentirán más confianza a medida que más y más de sus amigos y vecinos se vacunen de manera segura.

Visita el Centro de recursos sobre el COVID-19 de Cigna para obtener más información.

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