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Perder la casa en un incendio implica muchas pérdidas. No solo se destruye el lugar para vivir, sino también otras cosas de valor, como álbumes de fotos, reliquias, registros y documentos (financieros, legales, médicos, etc.), ropa, libros, muebles y obras de arte. En un sentido más intangible, se pierde el lugar en el que uno se siente cómodo, seguro, donde descansa y se recupera. Inevitablemente, las pérdidas tan grandes afectan a las personas en formas significativas. Cuanto más sepas sobre reacciones ante las pérdidas, más preparado estarás para sobrellevar el período inevitable de duelo y readaptación.

Reacciones ante las pérdidas: la experiencia del duelo

Cada uno reacciona a su manera. No hay una forma correcta de sentirse o actuar luego de una pérdida importante. Dicho esto, es habitual que veamos similitudes en las respuestas de las personas.

Para muchos de nosotros, la primera reacción es el shock. En ese momento, nuestra mente no puede entender la verdadera dimensión de lo ocurrido y, probablemente, nos sintamos como en una pesadilla. Las personas en shock se sienten paralizadas y desorientadas, pero el shock tiene un lado favorable, asegurando que no enfrentaremos más de lo que podemos afrontar.

Una vez que se impone la realidad, las personas superan el estado de shock. Las emociones pueden ir y venir y tener una intensidad variable. La ansiedad es común. Hay quienes se enojan. Puede haber una profunda tristeza, incluso depresión, y desesperanza. También se puede sentir alivio porque nadie salió herido o se pudieron salvar algunas cosas.

En esta etapa, las personas pueden llorar, ponerse nerviosas, tener insomnio, sentir agotamiento físico, no tener ganas de comer, ni de hacer las actividades habituales y descuidar la higiene personal. Pueden estar confundidas y desorganizadas y tener dificultades para tomar decisiones simples. Pueden encontrarse pensando en "qué hubiera pasado si" y "si tan solo hubiera". Pueden surgir periódicamente estados de enojo y amargura, que se dirigen a personas percibidas como responsables de haber fallado en algo, o simplemente son generalizados.

En algún momento, empezamos a aceptar la pérdida y a incorporarla a lo que somos. La aceptación de la pérdida significa seguir adelante. Significa que alguien puede comenzar a dejar atrás el dolor, la tristeza y el enojo y volver a encontrar equilibrio en su vida. Lentamente, los sentimientos positivos vuelven a aparecer y las personas pueden sentirse nuevamente esperanzadas y alegres, aunque sea fugazmente al principio. Comienzan a hacer nuevos planes y se van concentrando cada vez más en el futuro.

Autocuidado luego de una pérdida

En ocasiones, es difícil cuidar de uno mismo en medio de una crisis, en especial cuando tu atención está puesta en temas tan básicos como el alimento, la ropa y el refugio. Sin embargo, es un momento en el que el autocuidado es muy importante para recuperarse, curarse y retomar la vida normal. Estas son algunas estrategias de autocuidado que puedes considerar:

Estrategias de autocuidado mental y emocional

  • Concéntrate en cosas que puedes controlar y olvida el resto.
  • Baja tu nivel de expectativas sobre lo que puedes cumplir y reduce las demandas que te impones.
  • Consigue datos sobre lo ocurrido en una fuente confiable y objetiva. No confíes en rumores o suposiciones.
  • Habla de lo ocurrido y de tus sentimientos con personas de tu confianza. Escribir sobre tus reacciones también te puede ayudar.
  • Dale un respiro a tus pensamientos sobre lo ocurrido y sobre lo que podría ocurrir a continuación.
  • Intenta concentrarte en lo positivo de tu vida y en las cosas gratificantes.
  • Elige actividades en las que puedas involucrar tu mente y tu cuerpo y mantente enfocado en el aquí y ahora.
  • Acércate a tus seres queridos y pasa tiempo con ellos y con otras personas que te apoyen y se preocupen por ti.
  • Ten cuidado de no descargar tu dolor y tu enojo con otras personas. Esto hará que sea más difícil para ellos ayudarte y pueden desarrollar sentimientos negativos hacia ti.
  • Tu vida espiritual puede ser un recurso adicional.

Estrategias de autocuidado físico

  • Duerme lo suficiente. Acuéstate y levántate a horarios regulares.
  • Come comidas bien balanceadas en horarios regulares.
  • Mantente alejado de sustancias que alteran el estado de ánimo, como el alcohol o las drogas.
  • Realiza algún tipo de ejercicio cada día. Esto ayuda a reducir el estrés y puede ayudarte a dormir mejor si lo haces al menos dos horas antes de dormir.
  • Dedica tiempo todos los días para hacer algo relajante, como respiración profunda, meditación, relajación progresiva o alguna actividad que te resulte placentera.

La información proporcionada es solo para fines educativos. No es asesoramiento médico y no remplaza el cuidado médico adecuado que pueda proveer un médico.

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