The web browser you are using will no longer be supported by Cigna.com. To continue accessing the site without interruption, please upgrade your browser to the most recent version.

Los niños, al igual que los adultos, sienten los efectos de un desastre. Aprende las reacciones más comunes en los niños y la forma de ayudarlos a sentirse tranquilos para poder avanzar:

Reacciones comunes frente al estrés

  • Cambio de humor, irritabilidad, peleas
  • Problemas de concentración y atención
  • Problemas para dormir
  • Aislamiento
  • Hábitos intestinales o de vejiga poco comunes
  • Muy sensible sin razón aparente
  • Cambios negativos relacionados con los estudios o la conducta en la escuela
  • Miedo de que ocurra otro desastre
  • Cambios de apetito, comer más o menos de lo normal. Pérdida o aumento de peso
  • Miedo de perder a los padres o cuidadores. Por eso, temor a ser separados de ellos
  • Quejas por molestias físicas

Cómo puedes ayudar

Después de un evento traumático, los niños de todas las edades necesitan que alguien les asegure que todo estará bien. Primero, sus padres o cuidadores. Muchas veces, los padres están tan distraídos que no se dan cuenta de lo que deberían hacer para ayudar a los niños. Algunas formas de tranquilizar a los niños y ayudarlos a seguir adelante:

  • Escucharlos, pero no forzarlos a contar algo; que fluya de forma natural. Una de las necesidades más importante después de un evento traumático es, con frecuencia, hablar de lo ocurrido. Podría ser difícil para ti escuchar esto, o quizás te canses de escuchar siempre lo mismo, pero hablar es vital para lidiar con el impacto del desastre. Sé comprensivo pero evita reaccionar en forma exagerada. No trates de controlar todo; deja que exprese sus miedos, pensamientos y preocupaciones.
  • Permite que los niños expresen lo que sienten. Los niños necesitan saber que sus sentimientos están "bien" y que muchas personas sienten lo mismo que ellos en esas situaciones. Si la culpa o la ira duran varios meses, consulta con un profesional para que te ayude con esos sentimientos.
  • Los niños muy pequeños quizás no puedan expresar verbalmente sus sentimientos. Lo hacen de otra forma, a través del dibujo o de la actuación. Muestra tu interés en ello y ayúdalos a poner sus sentimientos en palabras.
  • Da información honesta sobre el evento según el nivel de madurez del niño. Siempre di la verdad. Dile al niño que alguien murió en lugar de decirle "que fue a dormir" o "que pasó a mejor vida". Los niños más pequeños preguntarán cuándo van a volver o dirán que se sienten mal porque no los saludaron. La muerte tiene distintos significados según la edad de cada niño. Los niños de 1 a 5 lloran porque sienten que están en peligro y los mayores de 6 lloran por la pérdida real.
  • Solo haz promesas que puedas cumplir. Es importante que tus hijos puedan contar contigo especialmente en situaciones impredecibles para ellos.
  • Está bien que les digas a tus hijos que no tienes todas las respuestas. Pero elogia sus preguntas tan interesantes.
  • Como los adultos, los niños experimentan el dolor a su propio paso. Respeta ese proceso, no hay un plazo establecido para ello.
  • Los niños mayores muchas veces se ayudan entre ellos en situaciones trágicas. Permite que pasen más tiempo en la computadora o en el teléfono con sus amigos o que se manden más mensajes.
  • Dale mayor privacidad a los niños más grandes, a nivel físico y emocional, siempre que necesiten enfrentar sus sentimientos.
  • Los niños no suelen pedir ayudar abiertamente. Por eso, si te percatas de algo pide ayuda inmediatamente.
  • No esperes solucionar tus miedos a través de tus niños. Por ejemplo, no impidas que tus niños vayan a la escuela tan solo porque te sientes ansioso estando lejos de ellos. Busca otra forma de manejar tus miedos.

Conoces bien la personalidad de tu niño. Si ves cambios que llaman tu atención y que duran más de dos semanas, consulta a un profesional de la salud mental.

Para obtener más información o recursos, comunícate con un representante del Programa de asistencia al empleado (EAP, por sus siglas en inglés) a través de tu empleador.

La información ofrecida es solo para fines educativos. No constituye asesoramiento médico y no pretende sustituir el cuidado médico adecuado proporcionado por un médico.

Cigna no asume ninguna responsabilidad por cualquier circunstancia que derive del uso, mal uso, interpretación o aplicación de cualquier información suministrada en este documento. Consulta siempre a tu médico para los exámenes, tratamientos, pruebas y recomendaciones sobre el cuidado apropiados.