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Cómo manejar la angustia después de un desastre

Artículo | Octubre de 2018

Cómo manejar la angustia después de un desastre

Cómo manejar el estrés después de un desastre natural

Managing Distress After A Disaster

La vida luego de un desastre natural puede ser difícil de superar. La devastación imprevisible de los desastres nos afecta a todos y solo nos queda intentar recuperar las pérdidas sufridas. Las emociones que sentimos (pena, enojo, miedo) son normales, pero también pueden dificultar el proceso de recuperación luego de un desastre natural.

Entiende tu capacidad de recuperación

Entérate de lo que se está haciendo en la comunidad para ayudar

Busca los recursos que tienes a tu disposición. Averigua de qué forma están actuando las autoridades. Asegúrate de recibir información de una fuente confiable, como la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), Department of Homeland Security y la Cruz Roja Americana. Sigue todas las instrucciones de las autoridades estatales y locales, incluida la policía, para mantenerte lo más seguro posible. Tu principal prioridad es ocuparte de las necesidades básicas y mantenerte a salvo.

Vence tus miedos

La devastación de los desastres naturales puede dejarnos atemorizados ante la incertidumbre. Da miedo no saber qué sucederá a continuación. El temor puede paralizarte. Debemos prestar atención a las pequeñas cosas que podemos hacer en ese momento y enfocarnos en esas tareas. El miedo implica centrarse en lo que podría suceder, lo cual nos distrae de lo que está realmente pasando y lo que podemos hacer aquí y ahora.

Expresa tus emociones

Hablar sobre lo sucedido con personas que se preocupan por ti puede ayudarte a procesar tus pensamientos y sentimientos tras un evento devastador. Llora si lo necesitas. A algunas personas les ayuda dejar que los sentimientos fluyan en un papel o de alguna manera creativa, como a través de la pintura o la música. No trates de ignorar o negar tus sentimientos. Puedes sentir dolor, enojo, ansiedad o agotamiento, o bien tan solo sentirte confundido. Son todas reacciones normales.

Mantén un equilibrio mental

Recuerda lo que has superado en el pasado. No olvides que tienes lo que hace falta para sobrevivir a esto, incluso si no te parece que sea así en ese momento. Deja de pensar un segundo acerca de lo sucedido y lo que podría suceder a continuación. Intenta concentrarte en los aspectos positivos de tu vida y en aquello por lo que estás agradecido.

Concéntrate en lo que sí puedes controlar

Las imágenes que vemos y las historias que escuchamos, además de nuestros propios pensamientos sobre lo sucedido, pueden aumentar nuestro nivel de ansiedad. Pueden hacer que te sientas abrumado y desesperanzado. Intenta enfocarte en lo que puedes controlar, como lo que puedes hacer en ese momento para reconstruir lo perdido, o en la forma en que podrías responder de una manera significativa, tal como ofrecerte como voluntario o hacer una donación para ayudar a otros.

Acepta la ayuda

Estos son momentos de buscar lo que necesitas. Conectarte con otros puede contribuir a que te sientas más fuerte en el proceso de superación. Hablar con otros sirve para no quedarse solo con los propios sentimientos y emociones. Otras personas pueden ofrecer perspectivas diferentes y tú tienes la opción de hablar sobre lo que te pasa. Esto puede reconfortarte y darte más esperanzas. Puede ser especialmente útil hablar con otras personas que hayan vivido la misma experiencia.

Recurre a la compasión

Ofrecer apoyo a otros puede cambiar tu enfoque mental y emocional. Hacer cosas útiles y ser amable con otras personas puede abrir tu corazón y renovar tu espíritu. Puede ser un antídoto poderoso contra el sentimiento de vulnerabilidad y desesperanza que generan los desastres.

Busca maneras de crear hábitos y rutinas

Cuando ocurre un desastre, la vida puede parecer caótica en varios sentidos. La estructura y predictibilidad de las tareas diarias nos ayuda a actuar y sentirnos normales. Hasta un pequeño acto que implique normalidad puede ayudar a que te sientas más seguro: tal vez salir a comer en familia, acostarte a la misma hora, o cualquier costumbre que disfrutes. Puede tratarse de actividades individuales, familiares o ambas.

Sentirnos físicamente fuertes puede ayudar a sentirnos emocionalmente fuertes

Recuerda descansar bien para sentirte con energías. Lleva una dieta saludable. La actividad física y el ejercicio pueden reducir el estrés. Evita consumir drogas y alcohol en exceso.

Date un descanso

A veces es difícil enfocarse y concentrarse después de un desastre natural. Tu nivel de energía puede ser bajo. Ten paciencia y no sobrecargues tu rutina. No te fuerces a hacer todo de inmediato y date un poco más de tiempo para llevar a cabo las tareas.

Prueba técnicas para reducir el estrés

Intenta tomar un descanso de vez en cuando para dejar de pensar y volver a la realidad. Es mejor alejarse un rato de los "qué hubiera pasado si..." o "si tan solo...". Enfócate en respirar y respira lenta y profundamente. Intenta liberar el estrés de tu cuerpo a través de la exhalación. Esto se puede hacer en cualquier lado. Estas técnicas simples pueden servir para calmar los síntomas físicos de la ansiedad y reducir los pensamientos acelerados.

Cigna puede ayudarte​

Si tienes cobertura del Programa de asistencia al empleado (EAP, por sus siglas en inglés) a través de Cigna, puedes llamarnos al (877) 622-4327 en cualquier momento para información sobre los servicios disponibles para brindarte asistencia durante este período.

Cigna ofrece este material únicamente con fines informativos/educativos. No constituye asesoramiento médico o clínico. Solo un proveedor de cuidado de la salud puede diagnosticar o recomendar un plan de tratamiento. Para más información, puedes llamar a los teléfonos que aparecen en tu tarjeta de identificación de cuidado de la salud.