Callos y helomas

Los callos y los helomas son zonas de piel gruesa causadas por presión o fricción. Pueden causar dolor cuando una persona camina o usa zapatos.

Los callos suelen formarse en las manos o en los pies. Pueden tener aspecto grisáceo o amarillento y ser menos sensibles al tacto que la piel que las rodea. Por lo general, no necesitan tratamiento. Los callos en las manos generalmente se pueden prevenir con el uso de guantes para protegerse las manos, como al trabajar en el jardín o al levantar pesas. Los callos en los pies generalmente se pueden prevenir con el uso de zapatos que calcen bien.

Los helomas tienen un núcleo interno que puede ser blando o duro. Los helomas suaves se encuentran entre los dedos del pie. Los helomas duros pueden formarse en la parte superior de los dedos del pie. Los helomas causados por zapatos que no le calzan bien a menudo desaparecerán con el zapato de tamaño correcto. El uso de almohadillas protectoras para acolchar el heloma puede ayudar a aliviar el dolor mientras el dedo del pie sana.

Los callos y los helomas pueden reblandecerse y la piel muerta puede eliminarse por medio del uso cuidadoso de productos con ácido salicílico. Estos se venden sin receta. A veces, el médico eliminará un callo o un heloma.

Una persona que tiene diabetes, enfermedad de las arterias periféricas, neuropatía periférica u otras afecciones que causan problemas de circulación o entumecimiento debería consultar con un médico antes de probar cualquier tratamiento para callos o helomas.

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