Terapia conductual para el trastorno por déficit de atención con hiperactividad

Terapia conductual para el trastorno por déficit de atención con hiperactividad

Generalidades del tratamiento

Muchos niños que tienen trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADHD, por sus siglas en inglés) necesitan terapia conductual para ayudarles a relacionarse adecuadamente con otros. Con mayor frecuencia, la formación de los padres en estas técnicas requiere entre 8 y 10 sesiones de asesoramiento. Cada sesión es de 1 o 2 horas a la semana.

La terapia conductual no está destinada a tratar problemas relacionados con prestar atención, ser hiperactivo o ser impulsivo. Pero puede ayudar con algunos de los problemas de comportamiento que acompañan al ADHD, como no llevarse bien con otros o no seguir las reglas.

La terapia conductual suele incluir dos principios básicos:

  • Incentivar la buena conducta por medio de elogios o recompensas. Los elogios por una buena conducta deberían ofrecerse inmediatamente después de dicho comportamiento.
  • Permitir que ocurran consecuencias naturales y lógicas en respuesta a la conducta negativa.

Estas son algunas cosas que puede hacer para poner en práctica la terapia conductual a diferentes edades:

Niños en edad preescolar (5 años y menores)

Sea consciente de que su hijo necesita una rutina y estructura.
Incluso pequeños cambios en su rutina normal pueden alterar a su hijo. Advierta a su hijo con antelación si algo inesperado va a suceder. Esto puede ser algo como tomar una nueva ruta a casa desde la tienda de comestibles.
Dígale a su hijo exactamente lo que usted espera antes de las actividades o eventos.
Haga esto a lo largo del día. Por ejemplo, si hace planes para ir a hacer compras, asegúrese de que su hijo sepa que tendrá que ir sentado en el carro de la compra o agarrado de su mano. Además, dígale a su hijo antes de entrar en la tienda qué artículos concretos va a poder elegir si es que va a poder elegir alguno.
Utilice un sistema para recompensar a su hijo por conductas positivas.
Por ejemplo, podría usar lo que se denomina "economía de fichas" o un tablero con pegatinas. Después de que su hijo alcance una determinada cantidad de fichas o pegatinas, planifique una actividad especial, como ir al parque.
Use un temporizador para ayudar a su hijo a esperar un cambio en las actividades y mantenerlo centrado en su tarea.
Establezca una determinada cantidad de tiempo para realizar actividades, como, por ejemplo, colorear. Dígale a su hijo que, cuando suene el temporizador, esa actividad habrá terminado. Dígale también lo que va a pasar a continuación. Por ejemplo: "Cuando suene el temporizador, terminaremos de colorear y luego nos bañaremos". Y usted puede utilizar el temporizador para los quehaceres, como recoger los juguetes. Si su hijo termina la tarea dentro del tiempo designado, usted puede utilizar el sistema de recompensa con fichas o pegatinas.
Haga actividades con su hijo que desarrollen las habilidades de atención.
Entre los ejemplos de este tipo de actividades se incluye hacer rompecabezas, leer o colorear.

Niños en edad escolar (de 6 a 12 años)

Ofrezca instrucciones con claridad para aumentar las probabilidades de que su hijo complete la tarea.
Por ejemplo, divida las tareas en pasos sencillos. Esto hace que le sea más fácil a su hijo mantenerse concentrado.
Aumente la cantidad de atención, elogios y privilegios o recompensas que le da a su hijo cuando sigue las reglas de su hogar.
Un sistema de fichas, pegatinas o puntos puede ser útil para llevar un registro de las conductas positivas de su hijo.
Anticipe dónde podría tener problemas su hijo y haga un plan para manejarlos.
Los niños pueden tener problemas en tiendas o restaurantes. O pueden tener problemas en casa cuando hay visitas. Haga un plan con su hijo sobre cómo manejar estas situaciones antes de que se produzca el comportamiento problemático.
Explique lo que sucederá si su hijo no sigue las reglas o el plan.
Cuando se produzca el comportamiento problemático, aplique las consecuencias tan pronto como sea posible. Por lo general, su hijo responderá mejor cuando haya reacciones coherentes en diferentes entornos. Así que comparta su enfoque con los miembros del personal escolar. Piense en pedirle al maestro de su hijo tarjetas de calificaciones diarias. Esto le dará una idea de cómo se comporta su hijo fuera del hogar.

Adolescentes

Permita que su hijo adolescente ayude a planear las reglas y las consecuencias.
Esté dispuesto a hablar sobre estas reglas y a hacer cambios en ellas a lo largo del tiempo.
Anticipe cuándo van a producirse grandes cambios, como, por ejemplo, comenzar a ir a una nueva escuela.
Además, esté atento a otras situaciones de alto estrés, como tener muchas clases o exámenes finales. Todos estos son momentos en los que los síntomas pueden ser más difíciles de manejar. Hable sobre lo que puede esperar su hijo adolescente. Y hable sobre las maneras de tener éxito con estos desafíos.
Sea coherente.
Ser predecible ayuda a reforzar lo que se espera. Ayudará a su hijo adolescente a desarrollar patrones de comportamiento positivos.

Recuerde que, cuando los padres empiezan a aplicar un nuevo sistema de límites y consecuencias, los niños tienden a poner a prueba esos límites. Se necesita tener paciencia, imaginación, creatividad y energía para implementar el manejo del comportamiento. Es importante que los padres apliquen las técnicas de forma coherente. A menudo, el programa tiene éxito en ayudar a un niño a comportarse y a desenvolverse bien. Pero si los padres dejan de usar las técnicas, el comportamiento problemático suele volver a ocurrir.

Los programas y libros sobre la crianza pueden ser útiles para algunos padres. Pídale sugerencias a su proveedor de atención.

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