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Cómo manejar la angustia después de un ataque violento

Artículo | Julio de 2016

Cómo manejar la angustia después de un ataque violento

Pareciera que el mundo se está convirtiendo en un lugar cada vez más peligroso. Nos enteramos de bombardeos que ocurren en espacios públicos, balaceras inesperadas y otros actos de violencia, impredecibles y sin sentido, contra gente inocente. Un incidente reciente nos puede recordar lo vulnerables que somos. Podemos experimentar una variedad de emociones, desde tristeza hasta enojo y miedo. Estas emociones se pueden profundizar con cada nueva noticia.
Este artículo presenta algunas estrategias que ayudan a manejar estos sentimientos difíciles. El acto de violencia puede haber ocurrido en tu comunidad, o a algún conocido, o te enteras a través de los medios de comunicación. Cualquier persona que se ha enfrentado a un acto de violencia quizás quiera buscar ayuda profesional o servicios de ayuda. Se puede acceder a estos servicios a través del Programa de asistencia al empleado (EAP, por sus siglas en inglés). Comunícate con tu representante de recursos humanos o tu empleador para más detalles

Entiende tu capacidad de recuperación

Expresa tus sentimientos. No trates de ignorarlos o negarlos. Puedes sentir dolor, enojo, ansiedad, agotamiento o algo más, o puedes sentirte simplemente insensibilizado. Son todas reacciones normales. Hablarlo con personas que se preocupan por ti puede ayudarte a procesar los efectos emocionales tras un acontecimiento difícil. Llora si lo necesitas. A algunas personas les ayuda expresar sus sentimientos por escrito o de forma creativa, como pintando o con música.

Controla tus pensamientos. Cuando te sientes abrumado por hechos trágicos, es fácil olvidar el lado positivo del mundo. Intenta compensar los sentimientos de pesimismo recordando los actos de bondad y amabilidad que las personas realizan cada día. Compensar tu punto de vista puede ayudar cuando sientas que el mundo es un lugar oscuro.

Reduce tu exposición a los medios de comunicación. Cuando tengas los datos, es buena idea limitar el seguir viendo repeticiones del evento. Es importante estar informado, pero la exposición constante puede agregar sentimientos de ansiedad. Tómate un respiro de la tragedia y de los sentimientos y pensamientos que generan las noticias emotivas.

Concéntrate en lo que sí puedes controlar. Las imágenes que vemos y las historias que oímos, además de nuestros propios pensamientos sobre lo sucedido, pueden aumentar nuestro nivel de ansiedad. Puede hacerte sentir abrumado y desesperanzado. Intenta enfocarte en lo que puedes controlar, como aprender a reaccionar ante el peligro, o a responder de una manera significativa, como convertirte en voluntario o haciendo una donación.

Acude a otros en busca de apoyo. Estar solo con tus pensamientos y emociones quiere decir que no hay otra voz en la conversación. Otras personas pueden ofrecer perspectivas diferentes y te da la opción de hablar sobre lo que te pasa. Esto puede consolarte y ayudarte a seguir adelante. Puede ser especialmente útil hablar con otras personas que hayan tenido la misma experiencia.

Recurre a la compasión. Interactuar con otros y ayudarlos puede cambiar tu enfoque mental y emocional. Hacer cosas útiles y ser amable con otras personas puede abrir tu corazón y renovar tu espíritu. Puede ser un antídoto poderoso contra la inhumanidad de los ataques violentos.

Investiga lo que se está haciendo para proteger a la comunidad. Cuanto más sepas sobre lo ocurrido, más medidas efectivas puedes tomar para reducir tu riesgo y aumentar tu sensación de seguridad. Asegúrate de recibir información de una fuente confiable, como el Department of Homeland Security. Asegúrate de seguir las instrucciones de las autoridades estatales y locales, incluida la policía.

Ten cuidado, pero no tengas miedo. Tener miedo constantemente no ayuda. De hecho, puede limitar nuestra atención. Es útil prestar atención a lo que pasa alrededor para notar si ocurre algo inusual en las personas o sus comportamientos. Cuando uno tiene miedo, piensa en lo que podría ocurrir y pierde de vista lo que realmente está ocurriendo. Una sensación de miedo repentina puede ser una señal importante de que, tal vez, algo anda mal. Si tienes miedo todo el tiempo, no habrá lugar para ese sentimiento momentáneo, que sirve como pista.

Mantén una rutina y estilo de vida normal tanto como sea posible. Cuando hay un ataque, la vida puede sentirse caótica en muchas formas. La estructura y lo predecible de hacer tareas rutinarias nos ayuda a sentirnos normales, ya que actuamos con normalidad. Para muchos, puede ser emocionalmente liberador enfrentar el miedo en esta forma simple pero poderosa.

Sentirte fuerte físicamente puede ayudarte a sentirte fuerte emocionalmente. Recuerda dormir bien para sentirte descansado. Lleva una dieta saludable. La actividad física y el ejercicio pueden reducir el estrés. Evita el uso excesivo de alcohol y/o sustancias.

Date un descanso. A veces, puede ser difícil enfocarse y concentrarse después de un evento traumático. Tu nivel de energía puede ser bajo. Ten paciencia contigo mismo. No sobrecargues tu rutina. Date un poco más de tiempo para llevar a cabo tareas.

Practica técnicas de relajación como la respiración profunda o la meditación cuando las emociones sean intensas. Incluso, hacer una pausa para enfocar tus pensamientos en el presente puede ayudar. Estas técnicas simples pueden ayudarte a calmar los síntomas físicos de la ansiedad y traer calma a tus pensamientos.

El Programa de asistencia al empleado (EAP) puede ayudar

Si estás teniendo dificultades para manejar tus pensamientos y sentimientos, EAP está aquí para ayudarte. Puedes llamar al EAP a través de tu empleador y pedir una consulta telefónica. Te pondrán en contacto con un profesional que te ayudará con tus reacciones.

Cigna suministra este material únicamente con fines informativos/educativos. No constituye un asesoramiento médico o clínico. Solo un profesional de cuidado de la salud puede diagnosticar o recomendar un plan de tratamiento. Para más información sobre tu cobertura de salud del comportamiento, puedes llamar a los teléfonos de servicio al cliente o de salud del comportamiento, que aparecen en tu tarjeta de identificación de cuidado de la salud.