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Proceso de reintegración después del regreso de una misión militar

Artículo | Mayo de 2019

Proceso de reintegración después del regreso de una misión militar

La sensación de regresar a casa después de una misión militar puede sentirse muy bien, pero también es un momento de adaptación. A continuación encontrarás información acerca de lo que debes esperar después de una misión militar y formas de buscar apoyo para facilitar la adaptación.

Qué debes esperar:

Es importante que pienses en el regreso a tu vida después de una misión militar como un proceso y no un evento. Al igual que te tomó tiempo adaptarte a la misión militar, ahora te tomará tiempo reintegrarte. Podrías tener que adaptarte a una zona horaria, clima, ritmo de vida y cultura diferentes. También tendrás que adaptarte emocionalmente, y podrías sentirte de algunas de las siguientes maneras.

  • Cansado, desanimado, con menos energía de lo habitual. Es posible que no exista una razón para estos sentimientos. Puedes sentirte triste por cosas que te perdiste mientras no estabas. Puedes sentirte fuera de lugar o ritmo. Estos sentimientos son una parte normal del proceso de adaptación.
  • Soledad. Después de que desaparezca la emoción de haber regresado, puedes tener dificultades para relacionarte con tus amigos o familiares. Puedes extrañar a las personas que estuvieron cercanas a ti durante la misión militar. Puedes sentir que nadie en casa entiende por lo que has pasado. Esto podría hacerte sentir solo aunque estés con personas que se preocupan por ti. Intenta comunicarte con amigos y familiares aunque te sientas incómodo al hacerlo, es probable que ellos también sientan lo mismo. Si aún te sientes solo, un grupo de apoyo militar puede ser muy útil durante tu adaptación de regreso a casa.
  • Enojado. Es normal sentir enojo o resentimiento debido a que otros pudieron quedarse en casa mientras tú estabas lejos o porque las cosas han cambiado durante tu ausencia. El enojo puede ser otra parte en el proceso de adaptación de vuelta en casa. Podría ser de utilidad hablar acerca de tu sensación con alguien cercano, un miembro de confianza del clero o un consejero profesional.
  • Choque cultural. Incluso algunas partes de tu vida que pensabas que se sentirían familiares y cómodas pueden parecerte extrañas en un principio. Date tiempo para reintegrarte.

Reconectar con amigos y familiares:

Puede ser difícil reconectarse con amigos y familiares después de estar lejos por un largo período. Es posible que no sepas cómo describir tus experiencias o que no quieras hablar sobre ellas. Asimismo, puede ser difícil aceptar que la vida ha continuado para tus amigos y familiares durante tu ausencia. Posiblemente, las cosas no vuelvan a ser como lo eran antes.

  • Dile a otras personas lo que necesitas, especialmente en los primeros días en casa. Por ejemplo, piensa cómo te gustaría manejar el reencuentro con amigos y familiares. Tal vez prefieras tomarte un tiempo o sientas que no estás listo para visitar a todas las personas que conoces tan pronto como regreses.
  • Date tiempo para relajarte y recuperar tu vida a tu propio ritmo. Dile a tus amigos y familiares lo que necesitas. Por ejemplo, si prefieres una cena familiar tranquila en lugar de una gran fiesta para celebrar tu regreso, diles cuidadosamente que no estás listo para una gran reunión.
  • Considera que cada persona puede reaccionar de forma diferente a tu ausencia. Algunas personas pueden querer saber todo acerca de tus experiencias, en tanto que otras pueden no querer hablar sobre ellas en absoluto. Lo mismo puede aplicar a tus viajes a otros países o zonas. Trata de ser respetuoso con los sentimientos de otras personas y pídeles que respeten los tuyos si quieren más información de la que te gustaría dar.
  • Entiende que las vidas de las personas pueden haber cambiado mientras no estabas. Es importante darse el tiempo para entender cómo pueden haber cambiado las cosas durante tu ausencia y abrirse a estos cambios.
  • Prepárate para cierta incomodidad en tus relaciones personales. Recuerda que todas las personas en tu vida se están adaptando a una nueva situación normal a tu regreso después de una misión militar. Es común que las parejas o los familiares sientan incomodidad después de haber estado separados por períodos prolongados. Posiblemente las personas se pregunten cómo o por qué has cambiado y lo que has experimentado, pero posiblemente no sepan cómo preguntarte sobre ello. Y tú podrías no saber de qué hablar porque no estás al día con las noticias locales o lo que está sucediendo en la vida de cada uno. Habla sobre la forma en que te sientes y anima a tus amigos y familiares a hacer lo mismo.
  • Ten paciencia contigo y con los demás. Debes darte tiempo y darles tiempo a los demás para adaptarse a tu regreso en lugar de intentar compensar el tiempo perdido tan pronto como regreses. La adaptación al regreso a casa no es instantánea; puede tardar días, semanas o meses. Con el tiempo, retomarás tu vida, solo que podría ser un tanto diferente a la vida que tenías antes de la misión.

Búsqueda de apoyo:

Si tienes problemas para adaptarte, existen lugares a los cuales acudir para recibir ayuda.
Estos incluyen:
  • Otros veteranos. Puede ser especialmente útil hablar con alguien que ha estado en una misión.
  • Amigos de confianza. A veces, el solo hecho de hablar acerca de tus sentimientos y lo que estás experimentando puede ayudar a que te sientas mejor.
  • Comunidades religiosas o espirituales. Muchas personas buscan apoyo a través de comunidades religiosas o espirituales.
  • Un consejero profesional. Un consejero o terapeuta profesional puede ayudarte a manejar el estrés, los sentimientos de tristeza o confusión y otros problemas relacionados con tu adaptación al regreso a casa. Puedes encontrar un consejero hablando con tu proveedor de cuidado de la salud (HCP, por sus siglas en inglés) o a tu Programa de asistencia al empleado (EAP, por sus siglas en inglés).
Returning soldier greeting daughter

Cigna suministra este material únicamente con fines informativos/educativos. No constituye un asesoramiento médico o clínico. Solo un profesional de cuidado de la salud puede diagnosticar o recomendar un plan de tratamiento. Para más información sobre tu cobertura de salud del comportamiento, puedes llamar a los teléfonos de servicio al cliente o de salud del comportamiento, que aparecen en tu tarjeta de identificación de cuidado de la salud.