Desarrollo afectivo y social, desde los 12 hasta los 24 meses

Saltar a la barra de navegación

Generalidades del tema

Los niños pequeños forman fuertes vínculos afectivos y suelen sentirse intranquilos cuando están separados de sus seres queridos. En esta etapa, los niños pequeños generalmente quieren hacer cosas por sí solos o en la forma en que ellos quieren. Esto sienta las bases de posibles conflictos, confusiones y crisis nerviosas ocasionales.

Los niños pequeños generalmente desarrollan dos sentimientos contradictorios: quieren independencia de sus padres y al mismo tiempo la tranquilidad que ellos les brindan. Si bien sus emociones cambian con frecuencia, la personalidad y el temperamento de los niños pequeños se definen cada vez más.

Los niños pequeños de entre 12 y 24 meses de edad experimentan muchas emociones a medida que aprenden a explorar el mundo que los rodea. Cuando los padres responden a necesidades afectivas con una actitud afectuosa, coherente y comprensiva, sus hijos desarrollan confianza y sentido de seguridad.

Las cuestiones de desarrollo afectivo y social comunes para los niños pequeños incluyen:

  • Problemas para controlar los sentimientos. El sentido emergente de identidad y los conflictos internos de su hijo pequeño a menudo causan emociones irracionales, extremas y que cambian abruptamente. Generalmente, los niños pequeños quieren dominar habilidades y hacer tareas en forma independiente y creen que lo que desean que ocurra debería ocurrir. Pero lo que desean que ocurra puede cambiar de un momento para otro. Los niños pequeños a menudo se perciben a sí mismos como directores de su propia vida y usted pasa a un papel secundario. Por supuesto, siguen dependiendo de usted. Para tratan de tener el control, se afianzan definiendo cómo y cuándo los servicios de los padres son necesarios. Por ejemplo, su hijo tal vez quiera comer por sí mismo con una cuchara y se enoja cuando usted trata de darle indicaciones. Un momento después, podría pedirle, u ordenarle, que le ayude. Si algo no sucede como piensa que "debería" ser, el niño puede volverse impaciente, disgustarse fácilmente y ser incapaz de controlar sus sentimientos. En consecuencia, es común que los niños pequeños rompan a llorar, protesten, lloriqueen o tengan rabietas por cosas pequeñas.
  • Protesta de separación. Durante el segundo año, muchos niños pequeños experimentan protesta de separación (también llamada ansiedad por separación), porque pueden recordarlo a usted después de que se ha ido pero no comprenden que usted regresará. La protesta de separación puede volverse intensa en la guardería infantil, por ejemplo, porque el niño anticipa que usted se va a ir y teme ser abandonado. Estos sentimientos son normales y suelen alcanzar su punto máximo aproximadamente a los 10 meses. A medida que el cerebro madura, los niños pequeños se ven mejor equipados para enfrentar estas transiciones con más soltura. Los niños pequeños de más edad suelen entender que usted siempre vuelve, incluso cuando se ha ido por todo el día. La protesta de separación también puede ser la causa de problemas a la hora de ir a dormir. Usted puede ayudar a su hijo a aprender el concepto de permanencia (y que usted volverá después de irse por un rato) con juegos como "cu-cu, acá está" ("te veo"). Usted también puede colocar juguetes bajo mantas para "ocultarlos" mientras su hijo mira y luego los "encuentran" juntos.
  • Conductas autorreconfortantes. Su hijo pequeño podría usar un objeto de sus afectos, una manta, un juguete de peluche, una prenda de uno de sus padres u otro objeto querido para reconfortarse durante tiempos de estrés o para relajarse. El vínculo que los niños pequeños forman con estos objetos los ayuda a calmarse y tranquilizarse. Con el tiempo, la mayoría de los niños dejan estos objetos de lado.
  • Problemas para compartir. Entre los 12 y los 24 meses, los niños comienzan a entender que son individuos e independientes de los demás. Compartir puede amenazar su sentido de independencia o interferir con este. Es posible que usted oiga "mío" y "no" con bastante frecuencia cuando trata de ayudar a su hijo a compartir. No se rinda. Siga enfatizando la importancia de compartir. Además, puede ayudar a hacer que su hijo elija un juguete para guardar mientras hay otros niños presentes. Esto le permite sentir que tiene más control. Sea paciente. Su "pequeño dictador" pronto será más receptivo a la idea de compartir con otros.
  • Concientización de las emociones de los demás. Cuando los padres alientan y modelan un reconocimiento de los sentimientos de los demás, los niños pequeños comienzan a poder reconocer ejemplos de bondad, cooperación y compasión que les ayudarán a desarrollar estas conductas sociales por sí mismos. Ofrecer comentarios y refuerzos positivos también ayudará a los niños pequeños a entender cuándo se han comportado bien. Los niños pequeños también aprenden a leer las emociones y los sentimientos de los demás. Saben cuando los padres están enojados, tristes o felices. A menudo es difícil para los niños pequeños ejercitar esta nueva habilidad descubierta. Por ejemplo, pueden darse cuenta de que sus padres no están contentos cuando se portan mal, pero a menudo no saben qué hacer al respecto.

Créditos

PorEl personal de Healthwise

Revisor médico primario Susan C. Kim, MD - Pediatría

Kathleen Romito, MD - Medicina familiar

Revisor médico especializado Louis Pellegrino, MD - Pediatría del Desarrollo

Revisado4 mayo, 2017