Preparación pediátrica para pruebas médicas

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Cómo preparar a su hijo para una prueba médica

Las pruebas médicas pueden ser atemorizadoras para los adultos y para los niños. Usted puede ayudar a su hijo a que se sienta seguro y tranquilo durante las pruebas médicas si comprende por qué le van a hacer la prueba a su hijo y mantiene la calma usted mismo.

Hable con su médico fuera de la presencia de su hijo acerca de cualquier inquietud que tenga acerca de la necesidad de la realización de la prueba, sus riesgos, cómo se realizará la misma o qué pueden significar los resultados. Como ayuda para entender la importancia de la prueba para su hijo, complete el formulario de información sobre las pruebas médicas (¿Qué es un documento PDF ?) .

Trate de programar la prueba o el examen para un momento en el que su hijo no esté cansado ni tenga hambre. Hable con su hijo de la prueba en la medida que su hijo sea lo suficiente mayor como para entender. Y siempre sea honesto. Por ejemplo, no prometa algo que puede ser cierto o tal vez no, como decirle que la prueba no le va a doler. En cambio, podría decirle: "Estaré cerca de ti".

Pregúntele a su médico acerca de cualquier medicamento que se le pueda dar a su hijo antes de la prueba para reducirle molestias, como la crema EMLA para entumecer la piel antes del pinchazo de una aguja. Al momento de la prueba o del examen, es posible que su hijo no quiera cooperar con el médico, y tal vez usted tenga que sujetar a su hijo para que se quede quieto de modo que la prueba pueda llevarse a cabo. No regañe a su hijo por tener miedo o por pelear o llorar porque no lo dejan moverse. Si usted actúa asustado o contrariado, o si se vuelve demasiado difícil para usted sujetar a su hijo, es posible que su médico le pida que salga de la habitación, y hará que un asistente sujete a su hijo durante la prueba. Haga lo mejor que pueda para consolar a su hijo después de concluida la prueba.

Algunas pruebas comunes que su hijo puede necesitar incluyen:

Si le van a hacer a su hijo una prueba en un hospital, tal vez pueda pedir ayuda de un especialista de vida infantil, un psicólogo pediátrico o un profesional de esta clase. Esta persona puede darle consejos sobre cómo ayudar a su hijo a sobrellevar los procedimientos.

De 1 mes a 24 meses

Los bebés responden al contacto físico suave. Se los consuela con una voz suave y calma. Los sonidos fuertes o los movimientos repentinos los asustan.

Un bebé más grande puede temerles a los extraños, de modo que asegúrese de sostenerlo en una de sus posiciones preferidas o en una posición en la que pueda verlo a usted claramente. A la mayoría de los bebés les gusta que los tengan abrazados en una posición erguida. Es posible que su médico tenga que sujetar a su hijo para el examen o la prueba.

Trate de usar la distracción para ayudar a su hijo durante una prueba. Lleve el juguete preferido de su hijo o cántele suavemente una de sus canciones favoritas. Si usted no puede sostener a su hijo, párese donde él o ella pueda verle la cara.

De 2 a 6 años

De los 2 a los 6 años de edad, es probable que su hijo pregunte "¿Por qué?" acerca de las cosas nuevas. Explíquele sobre la prueba o el examen en palabras sencillas. No necesita darle largas respuestas ni más información de la que su hijo puede entender bien. Conteste honestamente las preguntas específicas de su hijo. Si no conoce una respuesta, está bien que le diga a su hijo que no la sabe.

  • Use palabras que su hijo conozca, como: "La habitación va a estar fría, las luces van a ser fuertes, y una cámara grande te va a tomar una imagen". Trate de no usar palabras que su hijo tal vez no entienda. Si le dice que una inyección se siente como si alguien lo pinchara con un alfiler en el brazo, es posible que su hijo se imagine eso.
  • Usted es quien más conoce a su hijo, de modo que disponga de tiempo suficiente antes de la prueba para explicarle lo que va a ocurrir. Algunos niños reaccionan mejor cuando se les explica acerca de la prueba inmediatamente antes de que ocurra, de modo que no tengan tiempo de preocuparse de la prueba ni soñar con esta. Los niños de esta edad tienen problemas para separar la realidad de la fantasía y tienen una imaginación muy activa. O su hijo puede reaccionar mejor si tiene tiempo para hablar con usted sobre lo que pasará antes de la visita.
  • Explique lo necesario con una voz tranquila y segura para que su hijo pueda entender lo que va a pasar. Sea honesto. Esto ayudará a prevenir que su hijo se imagine algo muy desagradable. Compare la duración de la prueba con el tiempo que le lleva a su hijo hacer algo en casa, como cepillarse los dientes o cantar una canción que le guste. Si quiere ayuda, podría pedirle al médico o a la enfermera que explique lo que va a pasar.
  • Use palabras positivas lo más posible. Por ejemplo, diga: "El médico tiene que revisarte para averiguar cómo corregir esto y ayudarte a que te pongas bien".
  • Tenga cuidado de usar términos como "corte" o "sangre", porque su hijo puede imaginarse más sangre de la que va a haber. Trate de usar ejemplos de la vida de su hijo, como cuando se raspó una rodilla, para describir la cantidad de sangre.
  • Pídale a su médico que le permita a su hijo tocar algunos de los objetos que se usen en la prueba o el examen que está bien que su hijo toque. La mayoría de los niños se calman al ver y sentir que un objeto es simplemente una parte del instrumental. Pero es importante que su médico mantenga cualquier instrumento atemorizador fuera de vista hasta que sea necesario.
  • Si sabe que su hijo tendrá que quedarse quieto para el examen o la prueba, practique este ejercicio sencillo y divertido: pídale a su hijo que se ponga tieso, luego que se contonee y que se ponga tieso otra vez. Practicar esto tal vez ayude a su hijo a sentirse más en control durante la prueba.
  • Lleve el libro preferido o el juguete favorito de su hijo para ayudar a que se distraiga durante la prueba. Pregunte si su hijo pudiera ver una película durante la prueba.
  • Hable de las cosas buenas que van a pasar al final de la prueba, como irse a casa. Concéntrese en cómo puede sentirse su hijo después y cómo puede ayudar la prueba con una afección de salud.
  • Tal vez también quiera practicar "exhalar para deshacerse del dolor" con su hijo. Cuando sus hijos creen que pueden contar hasta 3 y luego exhalar y así deshacerse del dolor, tal vez sean capaces de cooperar más. Esto quizá también ayude a su hijo a entender que la prueba no durará mucho.

De 6 a 12 años

Los niños de 6 a 12 años pueden tener miedo de los médicos. Si su hijo es lo suficiente mayor como para entender que necesita esta prueba, explíquele lo que pasará durante la visita. Siempre sea honesto con su hijo. Si quiere ayuda, podría pedirle al médico o a la enfermera que explique lo que va a pasar.

  • Los niños de edad escolar están interesados en cómo funcionan las cosas, de modo que su hijo puede tener muchas preguntas acerca de lo que la prueba indica y por qué es necesaria.
  • Use palabras positivas lo más posible. Por ejemplo, diga: "El médico necesita revisarte para saber cómo corregir esto y ayudarte a que te pongas bien".
  • Los niños más pequeños de este grupo de edad también pueden beneficiarse de que les expliquen una prueba justo antes de que se la hagan en vez de que se la expliquen con varios días de antelación, de modo que no tengan tiempo para preocuparse ni de soñar con la prueba.
  • Ayude a su hijo a hablar acerca de sus miedos a través del juego. A los niños más pequeños de este grupo de edad tal vez les guste que usted simule hacerle el mismo examen o prueba a un muñeco mientras ellos miran. Luego deje que su hijo le haga la prueba al muñeco.
  • A los niños en este grupo de edad les inquieta mucho su cuerpo. Ayude a su hijo a expresar sus inquietudes de modo que pueda sentirse parte del proceso. Si hay una oportunidad de que su hijo pueda elegir (incluso algo tan simple como el color del camisón que va a usar), déjelo. Es posible que su hijo colabore más si usted le deja tomar decisiones razonables.
  • Lleve el libro preferido o el juguete favorito de su hijo para ayudar a que se distraiga durante la prueba. Pregunte si su hijo pudiera ver una película durante la prueba.
  • Hable de las cosas buenas que van a pasar al final de la prueba, como irse a casa. Concéntrese en cómo puede sentirse su hijo después y cómo puede ayudar la prueba con una afección de salud.

Adolescentes

Los adolescentes pueden tener miedo cuando van a ver a un médico. Explique qué va a pasar durante la visita y por qué. Sea directo y honesto con su hijo. Si quiere ayuda, podría pedirle al médico o a la enfermera que explique lo que va a pasar.

  • Deje que su hijo adolescente haga preguntas. También déjelo hablar con el médico en privado si así lo desea. El médico de su hijo puede darle a usted y a su hijo adolescente pautas sobre la confidencialidad de la visita.
  • Si hay una oportunidad para que su hijo adolescente tome una decisión, déjelo. Los adolescentes necesitan tener algo de control en su vida y pueden cooperar más cuando se les permite tomar decisiones razonables.
  • Aliente a su hijo adolescente a llevar un libro o un juego para que le ayude a pasar el tiempo durante la prueba. Pregunte si su hijo pudiera mirar una película durante la prueba.
  • Haga que su hijo trate de relajar la mente y el cuerpo antes o durante la prueba.
Manejo del estrés: Cómo relajar la mente y el cuerpo

Tal vez quiera decirle a su hijo que incluso los adultos se sienten ansiosos sobre exámenes y pruebas. Esto puede ayudar a su hijo a entender que es normal preocuparse.

Herramientas de salud

Las Herramientas de salud le permiten tomar decisiones acertadas sobre salud o tomar medidas para mejorar su salud.

Las Medidas prácticas le ayudan a la gente a participar activamente en la gestión de una condición de salud.

Otros lugares en los que puede obtener ayuda

Organizaciones

HealthyChildren.org
www.healthychildren.org
KidsHealth for Parents, Children, and Teens
Nemours Home Office
www.kidshealth.org

Referencias

Otras obras consultadas

  • Brown TL (2011). Pediatric variations of nursing interventions. In MJ Hockenberry, D Wilson, eds., Wong's Nursing Care of Infants and Children, 9th ed, pp. 998-1051. St. Louis: Mosby.
  • Hockenberry MJ (2011). Communication and physical assessment of the child. In MJ Hockenberry, D Wilson, eds., Wong's Nursing Care of Infants and Children, 9th ed, pp. 117-178. St. Louis: Mosby.
  • Levetown M and the Committee on Bioethics (2008). Communicating with children and families: From everyday interactions to skill in conveying distressing information. Pediatrics, 121(5): e1441-e1460.

Créditos

PorEl personal de Healthwise

Revisor médico primario John Pope, MD - Pediatría

Kathleen Romito, MD - Medicina familiar

Revisor médico especializado Chuck Norlin, MD - Pediatría

Susan C. Kim, MD - Pediatría

Revisado4 mayo, 2017