Síndrome de choque tóxico

Saltar a la barra de navegación

Generalidades del tema

¿Qué es el síndrome de choque tóxico?

El síndrome de choque tóxico (TSS, por sus siglas en inglés) es una enfermedad poco frecuente que se manifiesta de manera repentina después de una infección. Puede dañar rápidamente varios órganos diferentes, que incluyen los pulmones , los riñones y el hígado , y puede ser mortal. Dado que el síndrome de choque tóxico empeora con rapidez, requiere tratamiento médico de inmediato.

¿Qué causa el síndrome de choque tóxico?

Una infección causada por bacterias estreptocócicas o estafilocócicas puede provocar síndrome de choque tóxico. Estas bacterias son comunes y no suelen causar problemas. Pero en casos poco frecuentes, las toxinas ingresan en el torrente sanguíneo y provocan una reacción inmunitaria grave. Esta reacción causa los síntomas del síndrome de choque tóxico.

  • El síndrome de choque tóxico causado por estreptococos ocurre con mayor frecuencia después del parto, la gripe , la varicela , una cirugía, cortes o heridas de menor importancia en la piel, o lesiones que provocan moretones pero podrían no abrir la piel.
  • El síndrome de choque tóxico causado por estafilococos casi siempre ocurre después de que se ha dejado colocado un tampón por demasiado tiempo (TSS menstrual) o después de una operación (TSS no menstrual).

Si usted ha tenido TSS, tiene más probabilidades de volver a tenerlo. nota 1

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas del choque tóxico empeoran con rapidez y pueden ser mortales en un plazo de 2 días. Los síntomas incluyen:

  • Fiebre de más de 102°F (39°C) que se presenta de manera repentina.
  • Señales de choque , que incluyen presión arterial baja y latidos cardíacos acelerados, náuseas, vómitos o desmayos, o sensación de mareo, intranquilidad o confusión.
  • Un salpullido con aspecto de quemadura solar. El salpullido puede aparecer en varias zonas del cuerpo o solo en lugares determinados, como en las axilas o en la ingle.
  • Dolor intenso en una herida o lesión que está infectada.

Otros síntomas de TSS podrían incluir:

  • Síntomas seudogripales, como dolores musculares, cólicos estomacales, dolor de cabeza o dolor de garganta.
  • Enrojecimiento en el interior de la nariz y la boca.
  • Conjuntivitis .
  • Piel escamosa o pelada, especialmente en las palmas de las manos y en las plantas de los pies.

Tener síntomas graves y repentinos es uno de los indicios importantes de que usted podría tener síndrome de choque tóxico. Si cree que tiene TSS, obtenga atención médica de inmediato.

¿Cómo se diagnostica el síndrome de choque tóxico?

Los médicos suelen diagnosticar el síndrome de choque tóxico basándose en los síntomas que usted tiene. Las pruebas pueden ayudar a determinar si la infección está causada por bacterias estafilocócicas o estreptocócicas. Las pruebas que podría necesitar incluyen:

¿Cómo se trata?

El tratamiento para el síndrome de choque tóxico casi siempre se lleva a cabo en el hospital. El tratamiento incluye:

  • Eliminar la fuente de la infección o limpiar la herida.
  • Tratar las complicaciones, como el choque o la insuficiencia hepática, renal y pulmonar.
  • El uso de antibióticos y otros medicamentos para combatir la infección.

A veces es necesario operar si el TSS se manifestó después de una operación o si la infección está destruyendo la piel y los tejidos blandos ( fascitis necrotizante ).

Después de tener TSS, es posible que usted mejore al cabo de 1 o 2 semanas. Pero se necesitará más tiempo si ha tenido complicaciones significativas.

¿Cómo se puede prevenir el síndrome de choque tóxico?

Puede tomar medidas para prevenir el síndrome de choque tóxico:

  • Mantenga todas las heridas en la piel limpias para ayudar a prevenir la infección. Esto incluye cortes, pinchazos, rasguños, quemaduras, llagas de herpes zóster , picaduras o mordeduras de insectos o animales así como heridas quirúrgicas.
  • Ayude a evitar que los niños se rasquen las llagas de la varicela controlando la comezón.
  • Evite el uso de tampones y anticonceptivos de barrera (como diafragmas, capuchones cervicales o esponjas) durante las primeras 12 semanas después del parto.
  • Siga las instrucciones de los prospectos para tampones, diafragmas y esponjas anticonceptivas. Cámbiese el tampón con una frecuencia de al menos 4 a 8 horas, o utilice tampones solo durante parte del día. No se deje puesto un diafragma o una esponja anticonceptiva durante más de 12 a 18 horas.
  • Si ha tenido TSS menstrual, no use un tampón, un anticonceptivo de barrera ni un dispositivo intrauterino (DIU) .

Otros lugares en los que puede obtener ayuda

Organización

KidsHealth for Parents, Children, and Teens
Nemours Home Office
www.kidshealth.org

Referencias

Citas bibliográficas

  1. Ainbinder SW, et al. (2007). Toxic shock syndrome section of Sexually transmitted diseases and pelvic infections. In AH DeCherney et al., eds., Current Diagnosis and Treatment Obstetrics and Gynecology, 10th ed., pp. 689-691. New York: McGraw-Hill.

Otras obras consultadas

  • Centers for Disease Control and Prevention (2008). Group A streptococcal (GAS) disease. Available online: https://www.cdc.gov/groupastrep/index.html.
  • Larioza J, Brown RB (2011). Toxic shock syndrome. In ET Bope et al., eds., Conn's Current Therapy 2011, pp. 88-90. Philadelphia: Saunders.
  • Low DE (2016). Nonpneumococcal infections and rheumatic fever. In L Goldman, A Shafer, eds., Goldman-Cecil Medicine, 25th ed., vol. 2, pp. 1906-1913. Philadelphia: Saunders.
  • Stevens DL, et al. (2006). Successful treatment of staphylococcal toxic shock syndrome with linezolid: A case report and in vitro evaluation of the production of toxic shock syndrome toxin type 1 in the presence of antibiotics. Clinical Infectious Diseases, 42: 729-731.

Créditos

PorEl personal de Healthwise

Revisor médico primario E. Gregory Thompson, MD - Medicina interna

Adam Husney, MD - Medicina familiar

Kathleen Romito, MD - Medicina familiar

Elizabeth T. Russo, MD - Medicina interna

Revisor médico especializado Dennis L. Stevens, MD, PhD - Medicina interna, Enfermedad infecciosa

Revisado18 noviembre, 2017