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La información sobre los siguientes temas te ayudará a comprender mejor determinadas enfermedades, afecciones o áreas de bienestar.

Para algunos temas, se incluyen definiciones de la enfermedad, se identifican los síntomas y se analizan las opciones de tratamiento. Para otros temas, simplemente se analizan maneras de ayudarte a vivir una vida más saludable.

Temas

Artritis

Cómo manejar el dolor articular

Presión arterial-Hipertensión

Infórmate sobre los riesgos relacionados con la hipertensión

Cáncer de seno

El cáncer de seno es el tipo de cáncer más común en las mujeres estadounidenses

Colesterol

¿Qué es el colesterol?

Diabetes

Conoce los aspectos básicos

La gripe

Y cómo combatirla

Salud del corazón

La prevención es fundamental

Cumplimiento terapéutico

En qué consiste y por qué es importante para ti

Exposición segura a los rayos UV

Nunca es demasiado tarde para protegerte del sol

Artritis     Volver arriba

La artritis —la principal causa de incapacidad entre los adultos estadounidenses— no es una sola enfermedad; es una manera informal de referirnos al dolor articular o la enfermedad articular. De acuerdo con estimaciones conservadoras, alrededor de 54 millones de adultos tienen artritis diagnosticada por un médico, y es más común en las mujeres (26%) que en los hombres (18%).

El riesgo de sufrir artritis aumenta con la edad: Más de un tercio de los adultos estadounidenses con artritis tienen 65 años o más.

Hay más de 100 tipos diferentes de artritis y afecciones relacionadas. Algunos tipos comunes son los siguientes:

  • Artrosis (o artritis degenerativa): Se asocia con el desgaste del cartílago, lo que produce el movimiento articular hueso con hueso.
  • Reumatoide (o inflamatoria): El sistema inmunitario ataca las articulaciones con una inflamación no controlada.
  • Infecciosa: Una bacteria o un virus ingresa en la articulación y produce inflamación.
  • Lupus: El sistema inmunitario ataca los tejidos y órganos.
  • Fibromialgia: Dolor en los músculos y los tejidos blandos.
  • Gota: Se acumula ácido úrico, lo que produce un dolor intenso.

Una combinación de antecedentes familiares y actividad física pueden llevar a las diferentes formas de artritis. Los factores de riesgo también incluyen los siguientes:

  • Sobrepeso u obesidad
  • Antecedentes de lesiones articulares o infecciones graves
  • Trabajar en un empleo que requiere movimientos repetitivos

La artritis causa dolor articular, rigidez y/o hinchazón. Estos síntomas pueden ser leves y constantes, o intensos y cada vez más fuertes. La artritis también puede causar otros problemas que pueden parecer no relacionados con la enfermedad, como cansancio o sarpullido.

Diagnosticar la artritis es difícil porque hay muchos tipos y posibles síntomas diferentes. Si tienes síntomas relacionados con las articulaciones, debes consultar a un médico. Tu médico de cuidado primario te revisará para ver si presentas algunas de las formas más comunes de artritis y es posible que te refiera a un reumatólogo u ortopedista.

Un reumatólogo es un especialista en artritis y hará una evaluación integral de tus articulaciones. Un ortopedista es un especialista en articulaciones y evaluará las causas físicas o mecánicas de tu dolor articular para determinar si necesitas cirugía, como un reemplazo de rodilla o cadera.

También es esperable que te hagan algunas pruebas. Una radiografía es el método más frecuente para ver las articulaciones. Es posible que tus médicos también usen ecografías o resonancias magnéticas, que pueden identificar tejidos estructurales, la pérdida de cartílago, desgarros de tejidos blandos o fragmentos óseos. Puede que también debas hacerte un análisis de sangre para controlar tus niveles de inflamación, la presencia de anticuerpos para combatir la infección y el funcionamiento del hígado y los riñones.

Tu médico probablemente recomendará algunas cosas que puedes hacer en tu hogar, como usar calor y frío para calmar el dolor, descansar regularmente la articulación y protegerla de los esfuerzos y el uso excesivo.

La artritis no puede curarse, pero si se detecta y trata a tiempo, esto puede ayudar a mejorar tu calidad de vida. Puedes retrasar los efectos más perjudiciales si:

  • Mantienes un peso saludable
  • Sigues un plan de ejercicio diario moderado
  • Evitas las actividades que podrían provocarte lesiones
  • Proteges las articulaciones del uso excesivo repetitivo

Las opciones de tratamiento también varían según el tipo de artritis que tengas. La mayoría de las opciones se concentran en controlar el dolor y minimizar el daño articular. Puedes necesitar:

  • Medicación
  • Fisioterapia o terapia ocupacional
  • Soportes, férulas u otros elementos para proteger las articulaciones
  • Pérdida de peso
  • Cuidados alternativos, como la acupuntura
  • Cirugía

Más información
Para conocer más datos sobre la artritis, visita el sitio web de la Fundación de Lucha contra la Artritis


Control de esfínteres/Incontinencia     Volver arriba

¿Qué es la incontinencia urinaria?

  • La incontinencia urinaria es la pérdida del control de la vejiga.
  • La orina se almacena en un órgano similar a un globo, la vejiga. La orina sale del cuerpo a través de un tubo llamado uretra.
  • Cuando los músculos de la vejiga se contraen sin aviso o los músculos de la base de la uretra se relajan sin aviso, puedes tener pérdidas de orina.
  • La gravedad va desde pérdidas ocasionales de orina al toser o estornudar a tener una necesidad de orinar tan repentina y fuerte que no puedes llegar a un baño a tiempo.

La incontinencia es más común de lo que las personas creen. De hecho, más del 50% de las personas de 65 años o más que viven en su hogar sufren de incontinencia.* Afecta más a las mujeres que a los hombres, y es posible que las mujeres la experimenten en un grado más grave.

Los dos tipos más comunes de incontinencia son:

  • Micción frecuente: Cuando los músculos de la vejiga están demasiado activos, lo que hace que la persona tenga ganas de orinar muy seguido, incluso cuando la vejiga no está llena
  • Incontinencia urinaria de esfuerzo: Cuando los músculos de la vejiga se debilitan, lo que hace que la orina se escape al estornudar, reírse o levantar un objeto pesado

Hay muchos factores que pueden provocar incontinencia, tales como:

  • Envejecimiento: Los músculos de la pelvis y del esfínter vesical se vuelven más débiles.
  • Daño nervioso: Podría deberse a la diabetes, un traumatismo y otras afecciones.
  • Aumento de peso: El peso aumenta la presión sobre la vejiga.
  • Problemas de próstata: Esto es muy común entre los hombres mayores.
  • Infecciones urinarias: Pueden aumentar la tendencia a la incontinencia.
  • Estreñimiento: También aumenta la presión sobre la vejiga.
  • Medicamentos: Algunos medicamentos de venta sin receta pueden causar incontinencia.
  • Estilo de vida: La cafeína, el alcohol y otros líquidos pueden causar incontinencia.

Tu médico comprende las causas médicas de la incontinencia. Es posible que te pida que respondas algunas preguntas, tales como:

  • ¿Con qué frecuencia orinas?
  • ¿Cuántas veces te despiertas por la noche para orinar?
  • ¿Qué medicamentos con receta o de venta sin receta tomas?
  • ¿Cuánta cafeína, alcohol y otros líquidos tomas a diario?
  • ¿Sientes algún dolor o ardor al orinar?

¿Tuviste alguna cirugía abdominal, de próstata, histerectomía o cirugía relacionada con el parto?

La buena noticia es que cuentas con ayuda. Según cuáles sean tus necesidades en particular, tu médico puede concentrarse en:

  • Cambios en el estilo de vida para mejorar el control de la vejiga
  • Ejercicios de Kegel para fortalecer la vejiga
  • El tratamiento de afecciones existentes, tales como diabetes, estreñimiento y problemas de próstata
  • Referirte a un especialista, como un urólogo
  • Recetar un medicamento que ayude a mejorar el control de la vejiga

Habla con tu médico para encontrar el tratamiento adecuado para ti. Cuanto antes llames a tu médico, más rápido podrás empezar a aprovechar más la vida.

Más información
Para obtener más información, visita el sitio web de Mayo Clinic.

*www.CDC.gov/NCHS/Data/Series/SR_03/SR03_036.pdf


Presión arterial alta (Hipertensión)   Volver arriba

¿Qué es la presión arterial alta?

  • La presión arterial es una medición de la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias a medida que circula por el cuerpo.
  • Es normal que la presión arterial suba y baje a lo largo del día, pero si se mantiene alta, significa que tienes presión arterial alta. Otro nombre para la presión arterial alta es hipertensión.

La presión arterial está formada por dos números:

  1. El primer número mide la fuerza cuando el corazón está latiendo. Se conoce como presión sistólica.
  2. El segundo número mide la fuerza cuando el corazón se relaja. Se conoce como presión diastólica.

Una persona que tiene una presión sistólica de 120 y una presión diastólica de 80 tiene una presión arterial de 120/80, o “120 sobre 80”.

La presión arterial ideal para un adulto es de menos de 120/80. Tienes presión arterial alta si el número de arriba es 130 o más, o el número de abajo es 80 o más, o ambas cosas.

En la mayoría de los casos, los médicos no pueden señalar la causa exacta. Sin embargo, se sabe que hay varios factores que elevan la presión arterial, como por ejemplo:

  • Edad: El riesgo aumenta a medida que envejecemos. En los primeros años de la mediana edad, la presión arterial alta es más común en los hombres. Las mujeres tienen más probabilidades de desarrollarla después de la menopausia.
  • Antecedentes familiares.
  • Tener sobrepeso u obesidad: Cuanto mayor sea tu peso, más sangre necesitarás para llevar los nutrientes a tus tejidos. A medida que el volumen de sangre aumenta, también lo hace la presión contra las paredes de las arterias.
  • No hacer actividad física: Las personas inactivas tienden a tener una frecuencia cardíaca más acelerada. Esto hace que la fuerza que ejerce la sangre contra las arterias sea mayor.
  • Consumir tabaco: El consumo de tabaco eleva inmediatamente la presión arterial en forma temporal. Además, las sustancias químicas presentes en el tabaco pueden dañar el revestimiento de las paredes de las arterias.
  • Demasiada sal.
  • Muy poco potasio.
  • Muy poca vitamina D.
  • Beber demasiado alcohol.
  • Estrés: Los niveles altos de estrés pueden provocar un aumento temporal, pero marcado, de la presión arterial.

Determinadas afecciones crónicas: Se incluyen el colesterol alto, la diabetes, la enfermedad renal y la apnea del sueño.

La presión arterial alta puede provocar ataques al corazón, derrames cerebrales y otros problemas. La presión arterial alta se conoce como un “asesino silencioso” porque por lo general causa daños sin provocar síntomas. La mayoría de las personas no saben que tienen esta enfermedad hasta que consultan al médico por alguna otra razón.

La presión arterial muy alta puede provocar algunos síntomas, como dolores de cabeza, mareos o más sangrados nasales que lo normal. Pero estos signos no suelen presentarse hasta que alcanza una etapa grave. Para cuando aparecen estos signos, es posible que la presión arterial alta represente un riesgo para la vida.

Como generalmente no hay síntomas, es importante medirse la presión arterial regularmente.

Cambiar el estilo de vida puede ayudar. Si tienes presión arterial alta, asegúrate de hablar con tu médico sobre la adopción de estas medidas:

  • Comer alimentos saludables, como frutas, verduras, granos integrales y lácteos con bajo contenido de grasa. Consume una gran cantidad de potasio. Reduce tu ingesta de grasas saturadas y grasas totales.
  • Reducir la sal en tu dieta. Trata de no consumir más de 1,500 miligramos de sal por día. Muchos alimentos ya contienen una gran cantidad de sal. Presta atención al contenido de sal en los alimentos procesados, como las sopas enlatadas o las cenas congeladas.
  • Mantener un peso saludable. Si tienes sobrepeso, incluso perder cinco libras puede reducir tu presión arterial.
  • Hacer ejercicio en forma regular.
  • Limitar el consumo de alcohol. Eso significa un trago por día para las mujeres y las personas mayores de 65 años, y dos tragos por día para los hombres.
  • No fumar.
  • Controlar el estrés. Practica habilidades para enfrentar el estrés de manera saludable, como la relajación muscular y la respiración profunda. Trata de dormir mucho.
  • Controlarte la presión arterial en tu hogar.

Muchas personas necesitan la ayuda de medicamentos. A veces, no es suficiente hacer cambios en el estilo de vida para controlar la presión arterial alta. Es posible que tu médico también te recete medicamentos para mantenerla en un nivel más seguro.

Hay muchos tipos de medicamentos disponibles que actúan de maneras diferentes. Algunos relajan los vasos sanguíneos para facilitar el flujo de la sangre. Algunos ayudan a que el cuerpo se deshaga del exceso de sal y agua. Esto reduce el volumen de sangre para ayudar a reducir la presión arterial.

Otros medicamentos hacen que tu corazón lata más lentamente. Es posible que tu médico te recete una combinación de medicamentos. Muchas veces, dos o más medicamentos juntos actúan mejor que uno solo.

Más información

Para obtener más información sobre la hipertensión, visita el sitio web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).


Cáncer de seno    Volver arriba

¿Qué es el cáncer de seno?

El cáncer de seno se produce cuando crecen células anormales en uno o ambos senos que desarrollan una masa conocida como tumor maligno. Esas células cancerosas luego pueden diseminarse a los ganglios linfáticos y otras partes del cuerpo.

El cáncer de seno es el tipo de cáncer más común en las mujeres estadounidenses después del cáncer de piel: una de cada ocho mujeres estadounidenses desarrollará cáncer de seno (tasa de riesgo del 12%). En la actualidad, no hay forma de prevenir el cáncer de seno.

Las causas del cáncer de seno se desconocen, pero hay algunos factores de riesgo (como el sobrepeso y la falta de actividad física) que pueden aumentar las probabilidades de desarrollarlo. Sin embargo, estos factores de riesgo no siempre son el mejor indicador de si alguien desarrollará la enfermedad.

  • Cambio en el seno que se percibe al tacto: El síntoma más común es un bulto que no duele o un engrosamiento del seno.
  • Cambio en el aspecto del seno: Cambio en la piel o cambio en el tamaño o la forma.
  • Cambio en el pezón: Es posible que se hunda o que la piel a su alrededor se vuelva escamosa.
  • Salida de líquido del pezón (que no es leche materna).
  • Los bultos a veces pueden detectarse a través de autoexámenes de los senos.
  • Tu médico de cuidado primario puede controlar si tienes bultos durante tus exámenes físicos.
  • Tu médico también puede darte una referencia para hacerte una mamografía: una radiografía del seno que puede detectar bultos pequeños que es posible que no se detecten al tacto. Si se detecta un bulto u otro cambio, el médico tomará una muestra de las células del seno, lo que se conoce como biopsia. Los resultados de la biopsia pueden determinar si las células son cancerosas.

Las opciones de tratamiento se basan en lo siguiente:

  • El tipo y la etapa del cáncer
  • Las probabilidades de que el tipo de tratamiento cure el cáncer o sea beneficioso
  • La edad
  • Otros problemas de salud
  • La opinión respecto a los efectos secundarios de determinados tratamientos

Por lo general, el cáncer de seno se trata con cirugía, radioterapia, quimioterapia, terapia hormonal o terapia dirigida.

Más información

Puedes obtener más información sobre los exámenes de detección del cáncer de seno llamando a la Sociedad Estadunidense de Lucha contra el Cáncer al 1-800-227-2345 or o visitando su sitio web.


Colesterol    Volver arriba

¿Qué es el colesterol?

El colesterol es un tipo de grasa presente en la sangre. El cuerpo necesita un poco de colesterol para funcionar bien y, además, produce el colesterol que uno necesita. Pero los alimentos que comemos también tienen colesterol.

Hay dos tipos diferentes de colesterol:

  • El colesterol HDL o bueno transporta el colesterol de otras partes del cuerpo hacia el hígado, donde es eliminado del cuerpo. Cuando los niveles de colesterol HDL son altos, el riesgo de sufrir alguna enfermedad cardíaca es más bajo.
  • El colesterol LDL o malo puede hacer que aumente tu riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca, un ataque al corazón y un derrame cerebral. Habla con tu médico si tienes niveles altos de colesterol LDL.

Hay algunas cosas que causan el colesterol alto que están fuera de tu control. Estos factores de riesgo incluyen:

  • Edad y género. Después de los 20 años, naturalmente el colesterol empieza a aumentar.
    • En los hombres, el colesterol generalmente se estabiliza después de los 50 años.
    • En las mujeres, tiende a mantenerse bajo después de la menopausia. Luego aumenta hasta llegar al mismo nivel que el de los hombres.
  • Enfermedad. Algunas enfermedades pueden hacer que aumente el riesgo de tener colesterol alto, como el hipotiroidismo, la enfermedad renal crónica y algunos tipos de enfermedad hepática.
  • Antecedentes familiares. Puede ser que haya antecedentes de colesterol alto en tu familia.

Algunas causas del colesterol alto pueden controlarse, como por ejemplo:

  • Una dieta alta en grasas
  • Tener sobrepeso
  • Falta de actividad física
  • Consumo de tabaco

Endurecimiento de las arterias

El exceso de colesterol malo se acumula como placa en las arterias que transportan la sangre desde el corazón hacia el resto del cuerpo. Esto se conoce como endurecimiento de las arterias o arterioesclerosis. El endurecimiento de las arterias puede provocar enfermedad de las arterias coronarias (CAD, por sus siglas en inglés), coágulos sanguíneos e inflamación que puede causar ataques al corazón y derrame cerebral.

Los niveles altos de colesterol no hacen que te sientas mal. Por eso la única manera de conocer tus niveles de colesterol LDL y HDL es con un análisis de sangre.

Cómo reducir el colesterol

Tu médico puede recetarte medicamentos para reducir el colesterol.

Además, tú puedes hacer algunos cambios en tu estilo de vida para reducir el colesterol:

  • Come alimentos más saludables para el corazón
  • Baja de peso y mantén un peso saludable
  • Mantente activo la mayoría de los días de la semana, o todos
  • Deja de fumar

Más información

Para obtener más información sobre el colesterol, visita MedlinePlus.


Cáncer colorrectal    Volver arriba

Conoce la verdad

El cáncer colorrectal se produce cuando células anormales crecen juntas en el colon o el recto, y forman pólipos, y esos pólipos pueden convertirse en cáncer. Se llama cáncer de colon o cáncer de recto según el lugar donde esté ubicado el pólipo.

El cáncer colorrectal es el tercer tipo de cáncer más común en los Estados Unidos, la segunda causa más importante de muertes relacionadas con el cáncer entre los hombres y la tercera entre las mujeres. Generalmente se produce en las personas mayores de 50 años.

Se estima que el 60% de las muertes por cáncer colorrectal podrían prevenirse si las personas se hicieran exámenes de detección de rutina.

No sabemos qué hace que un pólipo se vuelva canceroso. Es común que se desarrollen pólipos en el colon, pero deben encontrarse a tiempo para evitar que se conviertan en cáncer.

Por lo general, los síntomas no son evidentes hasta que el cáncer empieza a diseminarse.
Estos incluyen:

  • Sangre en las heces o heces muy oscuras
  • Heces más angostas que lo habitual
  • Cambio en los hábitos de evacuación: mayor frecuencia o sensación de que el intestino no se vacía por completo
  • Gases o retortijones frecuentes
  • Diarrea o estreñimiento

La Sociedad Estadounidense de Lucha contra el Cáncer recomienda que todas las personas de 50 años o más se hagan exámenes de detección regulares. El médico te hará una prueba visual y/o una prueba de las heces.

  • Los exámenes visuales incluyen:
    • Una colonoscopia cada 10 años. Este examen de detección implica usar un tubo delgado y flexible con una cámara en el extremo que le permite al médico ver el interior del colon y el recto. Un colonoscopia incluye la extirpación de pólipos y la toma de muestras de tejido de pólipos anormales.
    • Una sigmoidoscopia flexible cada 5 años. Esta prueba es similar a una colonoscopia, pero solo abarca la parte inferior del colon.
  • Las pruebas de las heces incluyen:
    • Una prueba inmunoquímica fecal (FIT, por sus siglas en inglés) altamente sensible todos los años
    • Una prueba de sangre oculta en la materia fecal con el método guayaco (gFOBT, por sus siglas en inglés) altamente sensible todos los años
    • Una prueba de ADN de las heces con objetivos múltiples (MT-sDNA, por sus siglas en inglés) cada 3 años

Cuando el cáncer colorrectal se detecta a tiempo, la tasa de supervivencia es del 90%. Suele tratarse con cirugía, quimioterapia o radiación.

Más información

Puedes obtener más información sobre los exámenes de detección del cáncer colorrectal llamando a la Sociedad Estadunidense de Lucha contra el Cáncer al 1-800-227-2345 o visitando su sitio web.


Depresión y salud mental    Volver arriba

Conoce los signos

La depresión es una enfermedad médica común y grave que afecta de un modo negativo tu modo de sentirte, pensar y actuar. Provoca sentimientos de tristeza y/o pérdida del interés en las cosas que solías disfrutar, y hasta problemas físicos.

La depresión en los adultos mayores es común, pero no es una parte normal de envejecer. Afecta a más de 6.5 millones de personas de 65 años o más en los EE. UU. Puede dificultar el tratamiento de otras afecciones como la presión arterial alta, la diabetes y las enfermedades cardíacas. Pero puede tratarse y, en algunos casos, prevenirse.

Sentir tristeza o melancolía es una parte ocasional de la vida. Pero si estos sentimientos duran más de 2 semanas, puede ser un signo de depresión.

Otros signos pueden incluir:

  • Tristeza que dura la mayor parte del día o casi todos los días
  • Pérdida de interés en todas o casi todas las actividades
  • Cambios en el peso o el apetito
  • Dormir más o menos de lo normal
  • Sentirse irritable, agitado, inquieto o lento
  • Sentirse culpable o inútil
  • Dificultad para pensar, enfocarse o concentrarse
  • Pensamientos reiterados vinculados con la muerte o el suicidio: llama a tu médico o al 911 de inmediato

Sentir melancolía no es algo fuera de lo común, pero es importante saber que puedes correr el riesgo de sufrir de depresión si:

  • Estás de duelo por la pérdida de un ser querido
  • Estás perdiendo la sensación de independencia porque necesitas un cuidador o los servicios de un centro de cuidado de la salud
  • Te estás por jubilar y sientes que tu vida pierde sentido o que pierdes tu identidad profesional
  • No te sientes bien porque tienes algún dolor, una enfermedad, una lesión u otras afecciones
  • Estás sufriendo estrés mental, física o financieramente
  • Estás tomando determinados medicamentos
  • Consumes de forma indebida alcohol o medicamentos con receta

Llama a tu médico si experimentas alguno de los siguientes síntomas durante 2 semanas o más:

  • Tristeza, melancolía o desgano
  • Cansancio, lentitud o falta de energía
  • Pérdida de interés o de placer por la vida

Es posible que tu médico te recomiende que:

  • Mantengas una rutina de actividades diarias. La disminución de la actividad y los cambios en las rutinas pueden empeorar la depresión.
  • Hagas ejercicio regularmente, hagas cosas que disfrutes y limites el consumo de alcohol. Para los síntomas leves, esto puede ser suficiente para ayudarte a sentirte mejor.
  • Uses técnicas de relajación como la meditación y la respiración profunda. Estas pueden ayudarte a reducir los niveles de estrés.
  • Busques asesoramiento. Un profesional de la salud mental puede ayudarte a identificar y abordar los problemas subyacentes.
  • Tomes medicamentos y/o hagas terapia cognitivo-conductual.

Más información

Para obtener más información sobre la depresión, visita el sitio web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)


Diabetes    Volver arriba

Conoce los aspectos básicos

¿Qué es la diabetes?

  • La diabetes es una enfermedad crónica que afecta el modo en que el cuerpo transforma los alimentos en energía. La mayoría de los alimentos que comemos se descomponen y convierten en azúcar (también llamada glucosa), que se libera al torrente sanguíneo. El páncreas produce una hormona llamada insulina, que actúa como una llave que permite la entrada del azúcar en sangre en las células del cuerpo para que la usen como energía.
  • Si tienes diabetes, tu cuerpo no produce suficiente insulina o no puede usar la insulina que produce tan bien como debería.
  • Cuando no hay suficiente insulina, queda demasiada azúcar en sangre en el torrente sanguíneo, lo que con el tiempo puede causar problemas de salud graves, como enfermedades cardíacas, pérdida de la visión y enfermedad renal.

Datos poblacionales

  • Más de 30 millones de personas tienen diabetes en los Estados Unidos, y una de cada cuatro de ellas no sabe que tiene la enfermedad.
  • Más de 84 millones de adultos estadounidenses —más de un tercio— tienen prediabetes, y el 90% de ellos no saben que la tienen.
  • La diabetes es la séptima causa de muerte más importante en los Estados Unidos (y es posible que no se informen todos los casos).
  • En los últimos 20 años, la cantidad de adultos con diagnóstico de diabetes se ha multiplicado más de tres veces a medida que la población estadounidense ha envejecido y ha desarrollado más sobrepeso u obesidad.

Tipos de diabetes 
Hay tres tipos principales de diabetes: tipo 1, tipo 2 y diabetes gestacional (diabetes durante el embarazo).

Diabetes tipo 1
Alrededor del 5% de las personas con diabetes tienen el tipo 1. Es provocada por una reacción autoinmune (el cuerpo se ataca a sí mismo por error) que le impide a tu cuerpo producir insulina. Generalmente se diagnostica en niños, adolescentes y adultos jóvenes. Si tienes diabetes tipo 1, deberás recibir insulina todos los días para sobrevivir. Hasta el momento, no se sabe cómo prevenir la diabetes tipo 1.

Diabetes tipo 2
La mayoría de las personas con diabetes —9 de cada 10— tienen diabetes tipo 2. Tu cuerpo no usa bien la insulina y no puede mantener niveles normales de azúcar en sangre. Se desarrolla a lo largo de muchos años y suele diagnosticarse en los adultos (aunque cada vez más en los niños, adolescentes y adultos jóvenes).

Es posible que no notes ningún síntoma, por eso es importante que controles tu nivel de azúcar en sangre si tienes riesgo. La diabetes tipo 2 puede prevenirse o retrasarse con cambios saludables en el estilo de vida, como bajar de peso si tienes sobrepeso, comer sano y hacer actividad física regular.

Causas de la diabetes tipo 2
La diabetes tipo 2 se desarrolla cuando el cuerpo se hace resistente a la insulina o cuando el páncreas deja de producir suficiente insulina. La genética y los factores ambientales, como el exceso de peso y la inactividad, parecen ser factores que contribuyen a esta enfermedad.


Puedes desarrollar diabetes tipo 2 si:

  • Tu cuerpo no responde correctamente a la insulina. Esto les dificulta a las células obtener azúcar de la sangre para tener energía. Esto se denomina resistencia a la insulina.
  • El páncreas no produce suficiente insulina.

Si tienes sobrepeso, haces poco o nada de ejercicio, o tienes antecedentes de diabetes tipo 2 en tu familia, es más probable que tengas problemas con la forma en que la insulina actúa en tu cuerpo. La diabetes tipo 2 puede prevenirse o retrasarse con un estilo de vida saludable, lo que incluye mantener un peso saludable, elegir alimentos saludables y hacer ejercicio en forma regular.

Los siguientes síntomas de la diabetes son típicos. Sin embargo, algunas personas con diabetes tipo 2 tienen síntomas tan leves que pasan desapercibidos.

Los síntomas comunes incluyen:

  • Orinar con frecuencia
  • Sentir mucha sed
  • Sentir mucha hambre, aunque estés comiendo
  • Cansancio extremo
  • Visión borrosa
  • Cortes o moretones que tardan en cicatrizar
  • Pérdida de peso, aunque estés comiendo más (tipo 1)
  • Hormigueo, dolor o entumecimiento en las manos o los pies (tipo 2)

La Asociación Estadounidense de la Diabetes recomienda hacerse un examen de detección de diabetes tipo 2 de rutina a partir de los 45 años, especialmente para las personas con sobrepeso. Si los resultados son normales, debes repetir la prueba cada 3 años. Si los resultados están en el límite, pregúntale a tu médico cuándo debes volver para otra prueba.

Para diagnosticar la diabetes tipo 2, se te hará una prueba de hemoglobina glucosilada (A1C). Este análisis de sangre indica tu nivel de azúcar en sangre durante los últimos 2 a 3 meses. Mide el porcentaje de azúcar en sangre unido a la hemoglobina, la proteína de los glóbulos rojos que transporta el oxígeno. Cuanto más altos sean tus niveles de azúcar en sangre, más hemoglobina tendrás con azúcar unida.

La clave para tratar la diabetes tipo 2 es mantener los niveles de azúcar en sangre controlados y en tu rango ideal.

Para reducir tu azúcar en sangre:

  • Elige alimentos saludables. Trata de controlar la cantidad de carbohidratos que comes repartiéndolos a lo largo del día.
  • Baja de peso si tienes sobrepeso.
  • Haz ejercicio en forma regular.
  • Toma medicamentos si los necesitas.

También es importante que:

  • Consultes a tu médico. Los chequeos regulares son importantes para monitorear tu salud.
  • Controles tus niveles de azúcar en sangre. Tienes mayores probabilidades de mantener tu azúcar en sangre en tu rango ideal si sabes cuáles son tus niveles día a día.
  • Mantengas bajo control la presión arterial alta y el colesterol alto. Esto puede ayudar a reducir tu riesgo de sufrir una enfermedad que afecte el corazón y los principales vasos sanguíneos.
  • Dejes de fumar. Esto puede ayudar a reducir tu riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca o un derrame cerebral.

Más información

Para obtener más información sobre la diabetes, visita el sitio web de la Asociación Estadounidense de la Diabetes


La gripe    Volver arriba

Y cómo combatirla

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) definen la gripe como una enfermedad respiratoria contagiosa provocada por los virus de la influenza que infectan la nariz, la garganta y los pulmones. La enfermedad puede ir de leve a grave y, a veces, puede provocar la muerte. Recibir la vacuna antigripal anual es el primer paso, y el más importante, que puedes dar para protegerte de la gripe y sus complicaciones posiblemente graves.

Quizás tengas un riesgo alto de sufrir complicaciones.

  • Los adultos mayores tienen mayores probabilidades de desarrollar complicaciones de la gripe.
  • A medida que envejecemos, nuestro sistema inmunitario se debilita. Por eso es tan importante que las personas de 65 años o más se vacunen.
  • La aplicación de la vacuna antigripal puede reducir las enfermedades por gripe, las visitas a los médicos y evitar las hospitalizaciones relacionadas con la gripe.

La gripe tiene muchos síntomas similares a los de un resfrío, pero generalmente empieza en forma repentina. Las personas que tienen gripe a menudo sienten algunos de estos signos y síntomas, o todos ellos:

  • Sentirse afiebrado o tener escalofríos
  • Tos
  • Dolor de garganta
  • Congestión nasal o nariz tapada
  • Dolores musculares o corporales
  • Dolor de cabeza
  • Cansancio (intenso)

Aplícate la vacuna antigripal todos los años. Las vacunas se desarrollan todos los años teniendo en cuenta qué virus de la gripe serán los más comunes. No esperes a que alguien cercano a ti contraiga gripe. Desde que te vacunas, tu cuerpo tarda unas 2 semanas en desarrollar anticuerpos protectores.

Y no, ¡no es posible contagiarse la gripe por la vacuna! Los virus de la vacuna antigripal están muertos (inactivados).

  • Consulta a tu médico ni bien sospeches que tienes gripe.
  • Tu médico podrá recetarte medicamentos antivíricos que pueden hacer la enfermedad más leve y corta. Estos medicamentos son más efectivos si empiezan a tomarse dentro de los 2 días de enfermarse, pero empezar a tomarlos más tarde también puede ser beneficioso.
  • Recuerda que un medicamento antivírico puede marcar la diferencia entre tener una enfermedad más leve o tener una enfermedad muy grave que podría llevarte al hospital.
  • Quédate en tu casa: Deberías quedarte en tu casa durante 24 horas después de que pase la fiebre.
  • Cúbrete al toser y estornudar: Asegúrate de usar un pañuelo descartable y tirarlo a la basura.
  • Lávate las manos seguido. Lávate con agua y jabón, o usa un desinfectante de manos a base de alcohol.

Más información

Para obtener más información sobre la gripe, visita el sitio web de los CDC.


Información sobre el glaucoma    Volver arriba

El glaucoma es una enfermedad de los ojos que daña el nervio óptico y que, de a poco, puede provocar ceguera. El nervio óptico es como un cable eléctrico que transporta información del ojo al cerebro. Si el nervio se daña, puedes perder la visión. El glaucoma es una de las causas más comunes de ceguera en el mundo.

El glaucoma puede aparecer a cualquier edad, pero afecta mayormente a las personas de mediana edad y de edad avanzada.

Hay dos tipos principales de glaucoma:

  • El glaucoma de ángulo abierto (OAG, por sus siglas en inglés) es la forma más común en los EE. UU. y Canadá. Suele afectar ambos ojos al mismo tiempo. Si bien hace que la visión empeore gradualmente, su avance es tan lento que tal vez no lo notes en las primeras etapas.
  • El glaucoma de ángulo cerrado (CAG, por sus siglas en inglés) puede aparecer de repente y ser una emergencia médica. Suele afectar un ojo por vez.

Se desconoce la causa exacta del glaucoma. En algunos casos, el aumento de la presión en el ojo (presión intraocular) provoca daño nervioso, pero algunas personas que tienen glaucoma tienen presión ocular normal.

Tu riesgo de tener glaucoma aumenta si:

  • Tienes más de 40 años. Las probabilidades de desarrollar glaucoma aumentan con la edad.
  • Tienes antecedentes familiares de glaucoma
  • Tienes presión ocular alta
  • Eres de origen afroamericano, del este asiático o hispano.
  • Tienes presbicia
  • Has tenido una lesión ocular o una cirugía ocular
  • Tienes diabetes
  • Tienes presión arterial alta (hipertensión)
  • Hace mucho que tomas corticoesteroides

Al principio, las personas que tienen glaucoma pierden la visión lateral (periférica). Pero si la enfermedad no se trata, la pérdida de la visión puede empeorar. Esto puede terminar en ceguera total.

Si tienes OAG, el único síntoma que puedes notar es la pérdida de visión. Y tal vez no lo notes hasta que sea grave.

Los síntomas del CAG pueden ser leves, como visión borrosa temporal. Los signos graves del CAG incluyen episodios más largos de visión borrosa o dolor en el ojo o alrededor. Es posible que veas halos de colores alrededor de las luces, que se te irriten los ojos o que tengas malestar estomacal.

El glaucoma puede diagnosticarse con un examen de la vista completo que te haga tu oculista. Tu proveedor de cuidado primario puede recomendarte que consultes a un oculista para hacerte un examen de detección de glaucoma.

El glaucoma puede tratarse con gotas para los ojos, medicamento, cirugía o una combinación de estas opciones. Si bien no tiene cura, la buena noticia es que el glaucoma puede controlarse si se detecta a tiempo, y con el tratamiento, la mayoría de las personas no pierden la vista.

Más información

Visita el sitio web de la Fundación de Glaucoma para obtener más información.


Salud del corazón    Volver arriba

En los EE. UU., la forma más común de enfermedad cardíaca es la enfermedad de las arterias coronarias (CAD, por sus siglas en inglés). Esta enfermedad puede causar situaciones graves como dolor en el pecho, latidos cardíacos irregulares (arritmia), ataque al corazón e insuficiencia cardíaca. Si tienes 65 años o más, tienes un riesgo mayor de tener CAD que una persona más joven.

Con el tiempo, puede acumularse placa dentro de las paredes de las arterias. Esto se llama endurecimiento de las arterias o arterioesclerosis, que causa presión arterial alta.

Otras causas incluyen:

  • Ataques al corazón
  • Hipertensión
  • Diabetes
  • Consumo crónico de alcohol
  • Enfermedad tiroidea
  • Quimioterapia
  • Antecedentes familiares
  • Edad avanzada

La enfermedad cardíaca es una gran amenaza para la salud de las personas mayores. Puede estar presente sin que se manifiesten síntomas. Por eso son importantes los chequeos regulares. Busca ayuda de inmediato si tienes alguno de los siguientes síntomas:

  • Dolor, entumecimiento u hormigueo en hombros, brazos, cuello, mandíbula o espalda
  • Dificultad para respirar al estar activo, en reposo o acostado
  • Dolor en el pecho que mejora con el descanso
  • Mareos
  • Vértigo
  • Confusión
  • Dolor de cabeza
  • Sudoración
  • Náuseas y vómitos
  • Cansancio o agotamiento
  • Hinchazón de los tobillos, los pies, las piernas, el estómago o el cuello

Tu proveedor de cuidado primario (PCP, por sus siglas en inglés) puede hablar contigo sobre tu riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca y hacerte pruebas para controlar tu corazón y tu flujo sanguíneo. Entre otras cosas, tu PCP analizará lo siguiente:

  • Presión arterial
  • Diabetes
  • Edad y género
  • Antecedentes familiares

También es posible que tu médico quiera pedir más exámenes para controlar tu corazón y las arterias, como un análisis de sangre en ayunas y radiografías.

Si bien el riesgo de tener una enfermedad cardíaca aumenta con la edad, hay cosas que puedes hacer para revertirlo o para que sea más bajo. Principalmente, es posible que necesites hacer cambios en tu estilo de vida y tus hábitos de alimentación.

Los cambios en el estilo de vida que puedes hacer incluyen:

  • No fumar
  • Hacer actividad física
  • Mantener un peso saludable
  • Hacerte chequeos regulares
  • Reducir el consumo de alcohol
  • Reducir el estrés al mínimo

Una dieta saludable para el corazón incluye lo siguiente:

  • Comer más frutas, verduras, granos integrales y otros alimentos con alto contenido de fibra
  • Alimentos con bajo contenido de grasas saturadas y grasas trans
  • Limitar el consumo de sal (sodio)
  • Comer al menos dos porciones de pescado por semana (los pescados grasos, que contienen ácidos grasos omega 3, son los mejores)
  • Limitar las bebidas y las comidas con azúcar
  • Beber agua para hacer trabajar menos al corazón, los riñones y otros órganos

Consulta a tu PCP para mantener los problemas de salud bajo control. Nunca es tarde para empezar a seguir un estilo de vida saludable y tener controlado el riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca.

Más información

Visita el sitio web del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento para obtener más información sobre salud del corazón y envejecimiento.


Actividad física y ejercicio    Volver arriba

Nunca es demasiado tarde para ponerse en movimiento. A medida que envejeces, se vuelve más importante que nunca tener un estilo de vida activo por tu salud.

Ponerte en movimiento — o mantenerte activo si ya haces alguna actividad — definitivamente es beneficioso para tu salud, tanto física como mental.

Entre los muchos beneficios físicos que ofrece, el ejercicio regular:

  • Puede ayudarte a mantener tu peso o adelgazar. El ejercicio optimiza el metabolismo y desarrolla masa muscular, lo que permite quemar más calorías.
  • Puede reducir el impacto de una afección o una enfermedad crónica. Las personas que hacen ejercicio tienden a tener:
    • Mejores sistemas inmunitarios y digestivos
    • Mejor presión arterial y densidad ósea
    • Menor riesgo de enfermedad de Alzheimer, diabetes, obesidad, enfermedad cardíaca, osteoporosis, fracturas de cadera y ciertos tipos de cáncer
  • Puede mejorar la movilidad, la flexibilidad y el equilibrio. El ejercicio mejora la fuerza, la flexibilidad y la postura, lo que ayuda con el equilibrio y la coordinación y reduce el riesgo de caídas.
  • Puede prolongar la vida. Hacer ejercicio puede ayudarte a vivir más y a mantenerte independiente por más tiempo.

La actividad física regular también tiene beneficios mentales, porque:

  • Puede mejorar el sueño. La actividad regular puede ayudarte a dormirte más rápido y más profundo, y a despertarte sintiéndote con más energía y renovado.
  • Puede mejorar tu estado de ánimo y la confianza en ti mismo. Hacer ejercicio es una excelente manera de aliviar el estrés, y las endorfinas producidas pueden reducir los sentimientos de tristeza, depresión y ansiedad.
  • Puede ayudar al cerebro. Las actividades como el Sudoku y las sopas de letras pueden ayudarte a mantener el cerebro activo.

Los adultos mayores pueden disfrutar de actividades físicas seguras. Estos son algunos ejemplos para comenzar:

  • Caminar. Es una manera perfecta de empezar a hacer ejercicio. No se necesita ningún equipo especial más allá de un calzado cómodo apto para caminar.
  • Deportes o clases de entrenamiento para personas mayores. Estas actividades te mantendrán motivado y, además, podrás divertirte, aliviar el estrés y hacer amistades.
  • Ejercicios aeróbicos en el agua y deportes acuáticos. Hacer ejercicio en el agua mejora tu sistema cardiovascular y, al mismo tiempo, reduce el estrés y la presión sobre las articulaciones del cuerpo.
  • Yoga. Es una actividad que combina una serie de posturas de estiramiento con respiración. Puede mejorar la fuerza, la flexibilidad y el equilibrio, y puede adaptarse a cualquier nivel de habilidad y estado físico.
  • Taichi y qigong. Estos programas inspirados en las artes marciales aumentan el equilibrio y la fuerza.

Suele haber clases para personas mayores en los centros locales de YMCA o comunitarios.

Ponerte en movimiento es una de las decisiones más saludables que puedes tomar a medida que envejeces, pero es importante que lo hagas de manera segura. Antes de comenzar:

  • Pídele una autorización médica a tu médico, especialmente si tienes alguna afección médica preexistente.
  • Ten en cuenta otros problemas de salud. Los problemas de salud permanentes pueden afectar tus sesiones de ejercicio. Por ejemplo, si tienes diabetes, tal vez necesites ajustar el horario de tus medicamentos y tus comidas.
  • Escucha a tu cuerpo. El ejercicio nunca debería doler. Interrumpe la actividad de inmediato y llama a tu médico si te sientes mareado o te falta el aire, sientes dolor o presión en el pecho, o de repente empiezas a sudar frío.
  • Empieza de a poco y aumenta la intensidad con constancia. Si hace mucho que no ejercitas, trata de espaciar las sesiones en incrementos de 10 minutos, dos veces al día. También puedes probar una clase a la semana. Si te preocupa que te puedas caer o tienes un problema cardíaco, empieza a hacer ejercicio en una silla.
  • Para evitar lesiones y molestias, primero calienta, luego enfría y siempre ten agua a mano.
  • Comprométete con un programa de ejercicio durante al menos 3 o 4 semanas para que se convierta en un hábito. Esto es más fácil si encuentras actividades que puedas disfrutar.

Más información

Visita el sitio web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades para obtener más información sobre los beneficios de hacer actividad física.


Cumplimiento terapéutico    Volver arriba

En qué consiste el cumplimiento terapéutico y por qué es importante para ti

El cumplimiento terapéutico significa tomar tus medicamentos según las indicaciones de tu médico. Parece fácil, pero la Asociación Estadounidense del Corazón estima que tres de cada cuatro estadounidenses no toman sus medicamentos según las indicaciones.

¿Haces lo siguiente?:

  • ¿Despachas o renuevas tus medicamentos con receta en forma oportuna?
  • ¿Te acuerdas de tomar la dosis correcta de tus medicamentos?
  • ¿Comprendes y sigues las indicaciones especiales para tus medicamentos?

Quizás deberías:

  • Tomarlos a la misma hora del día.
  • Tomarlos con o sin alimentos si te lo recomiendan.

Con muchos medicamentos, la constancia es la clave para alcanzar los mejores resultados. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos concuerda y afirma que un cumplimiento deficiente puede interferir en la capacidad de tratar muchas enfermedades y controlar afecciones crónicas, lo que puede provocar mayores complicaciones y disminuir la calidad de vida.

¿Alguna vez te saltaste una dosis? Quizás:

  • ¿Te preocupaban los efectos secundarios?
  • ¿No sabías con seguridad si el medicamento estaba funcionando?
  • ¿Te costó pagar tus medicamentos?
  • ¿Te olvidaste de tomar tus medicamentos?

¡No estás solo! Muchas personas han experimentado uno de estos desafíos o una combinación de ellos.

  1. Habla con tu médico o farmacéutico sobre los efectos secundarios que te preocupen o molesten. Quizás tengas que evitar algunos alimentos, o puede que determinados medicamentos interactúen entre sí.
  2. Habla con tu médico o farmacéutico si piensas que tu medicamento no es efectivo. Es posible que pase un tiempo hasta que veas los cambios que estás buscando.
  3. Pregúntale a tu médico sobre estas posibles oportunidades para ahorrar dinero en tus medicamentos:
    1. Cambiar por un medicamento genérico de menor costo
    2. Cambiar por un medicamento alternativo de tu lista de medicamentos de Cigna-HealthSpring si el medicamento que estás tomando actualmente no está cubierto o pertenece a un nivel de costo compartido mayor
    • Fijarse rutinas diarias. Puede ser útil conectar la toma de los medicamentos con actividades diarias normales, como comer las comidas o acostarse. Ten una reserva de suministros en el maletín o la cartera.
    • Guardar los medicamentos a la vista. Si necesitas tomar tus medicamentos con las comidas, guárdalos donde comas: puede ser en la mesa del comedor o en la bandeja para comer frente al televisor. Si necesitas tomar algún medicamento por la mañana, guárdalo al lado de un objeto que forme parte de tu rutina normal, como el cepillo de dientes o el desodorante.
    • Usar envases de dosis diarias. Estos tiene compartimentos rotulados con los días de la semana y diversas frecuencias de dosis. Puedes encontrarlos en la mayoría de las farmacias.
    • Tener un cronograma. Arma un cronograma, escrito a mano o en computadora, que incluya los medicamentos que tomas, con qué frecuencia los tomas y cualquier indicación especial. La FDA tiene un formulario útil que puede ayudarte. O puedes usar un dispositivo como un bíper con recordatorio de medicamentos, un reloj de pulsera, un pastillero automático o incluso administradores de medicamentos con comando por voz. Tu farmacéutico puede sugerirte cuál puede ser el más útil.

Más información

Para obtener más información sobre el cumplimiento terapéutico, visita el sitio web de la FDA y de la Asociación Estadounidense del Corazón.


Prevención de caídas    Volver arriba

Ayuda a protegerte

Muchos de nosotros comenzamos a tener miedo de caernos a medida que envejecemos. Las caídas pueden ser graves para las personas de 65 años o más, pueden provocar lesiones e incluso la muerte. Hasta una caída leve puede hacer que pierdas tu independencia al dificultarte hacer tus actividades cotidianas y cuidar de ti mismo.

El miedo a las caídas puede tener un impacto significativo en tu vida cotidiana. Quizás limites tus actividades y compromisos sociales para evitar caerte. Esto puede provocar depresión, aislamiento y desesperanza.

La buena noticia es que hay maneras de prevenir la mayoría de las caídas, de acuerdo con el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA, por sus siglas en inglés) y los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés).

Varios factores pueden aumentar tus probabilidades de caerte. Consulta a tu médico para averiguar si alguno de estos puntos se aplica a tu caso:

  • Cambios en la visión, la audición o los reflejos
  • Problemas médicos que pueden afectar tu equilibrio, como diabetes, enfermedades cardíacas o problemas con la tiroides, los nervios, los pies o los vasos sanguíneos
  • Medicamentos que pueden provocarte mareos o somnolencia
  • Debilidad de los músculos en la parte inferior del cuerpo
  • Presión arterial que disminuye demasiado cuando te pones de pie después de estar acostado o sentado
  • Problemas de dolor en los pies

Sigue estos consejos para reducir tu riesgo de caídas:

  • Haz actividad física.
  • Contrólate la visión y la audición.
  • Infórmate sobre los efectos secundarios de tus medicamentos.
  • Duerme lo suficiente.
  • Ponte de pie lentamente.
  • Usa un dispositivo de asistencia para que te ayude a sentirte estable.

Asegúrate de informar a tu médico si alguna vez te caíste, aunque no te hayas lastimado por la caída. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) afirman que caerse una vez duplica tus probabilidades de caerte de nuevo.

Más información

Para obtener más información sobre las caídas, visita el sitio web de la NIA y descarga una copia de nuestra lista de control para tener un hogar a prueba de caídas.


Cuidado preventivo    Volver arriba

Tu cuerpo experimenta cambios a medida que envejece, de manera que el cuidado de la salud preventivo es cada vez más importante para ayudarte a mantenerte saludable. Prevenir problemas de salud — o detectarlos temprano — puede ayudarte a vivir una vida más larga, más saludable y más satisfactoria.

Consulta a tu proveedor de cuidado primario (PCP, por sus siglas en inglés) al menos una vez al año. Durante la visita, consúltale a tu PCP acerca de cualquier inquietud o pregunta que tengas en relación con tu salud, como por ejemplo, preguntas sobre alimentación saludable, ejercicio, salud mental, prevención de caídas, drogas y alcohol, y ayuda para dejar de fumar.

Tu visita anual al PCP también debería incluir:

  • Un examen de bienestar físico, que incluya un análisis de sangre para medir el colesterol
  • Control de la presión arterial
  • Una vacuna antigripal
  • Una vacuna contra la neumonía. La neumonía puede causar complicaciones mortales, especialmente en los adultos mayores. Consulta a tu PCP sobre las recomendaciones más actualizadas.

Al menos cada 10 años, a partir de los 50 años, deberías hacerte un examen de detección de cáncer colorrectal (más seguido si tienes un riesgo mayor al promedio). El examen de detección más común es la colonoscopia.

Si tienes diabetes, además de los exámenes de detección preventivos estándares, necesitarás otros exámenes para controlarte tu nivel de azúcar en sangre y otros problemas de salud relacionados con la diabetes.

Si eres mujer y tienes entre 50 y 74 años, deberías hacerte una mamografía al menos cada 2 años o más seguido, según tu riesgo.

Después de los 65 años, deberías hacerte un examen de densidad ósea.

Durante tu examen anual, debes estar listo para hablar sobre cualquier inquietud que tengas con respecto a tu salud, como por ejemplo:

  • Medicamentos: Habla con tu médico sobre todos tus medicamentos, especialmente si:
    • Tienes efectos secundarios
    • Te olvidas frecuentemente de tomar tus medicamentos
    • No puedes pagar tus medicamentos
  • Depresión: La depresión es una causa común de enfermedad en los adultos. Consulta a tu PCP si te sientes triste o desesperanzado, o perdiste el interés en las cosas que solías disfrutar.

Hay muchas cosas que puedes hacer por tu cuenta para mantenerte saludable a medida que envejeces:

  • No fumar
  • Seguir una dieta saludable
  • Hacer ejercicio en forma regular
  • Mantener tu peso en un rango saludable

Más información

Visita Healthfinder.gov para obtener más información sobre el cuidado de la salud preventivo para personas mayores.


Exposición segura a los rayos UV    Volver arriba

Nunca es demasiado tarde para protegerte del sol

  • ¿Sabías que entre el 40 y el 50% de los estadounidenses de 65 años en adelante tendrán cáncer de piel al menos una vez en su vida?
  • La mayoría de los tipos de cáncer de piel se producen por el daño solar acumulado a lo largo del tiempo. Como las personas mayores han vivido más tiempo, estuvieron más expuestas al sol.

Con el paso del tiempo, la piel sufre cambios, lo que debilita nuestras defensas contra las enfermedades de la piel. Tener una piel más fina permite que la luz UV penetre más profundamente, lo que puede volvernos más vulnerables al daño de la piel. El hábito de fumar y la contaminación también dañan la capacidad del cuerpo de protegernos del daño del sol. Todo esto aumenta nuestro riesgo de desarrollar cáncer de piel.

No te desesperes.
El cáncer de piel es una de las formas de cáncer más prevenibles.

  • Presta atención a la hora. Los rayos UV del sol son más fuertes entre las 10 a.m. y las 4 p.m. Trata de organizarte para estar al aire libre en las primeras horas de la mañana o por la tarde. Si tienes que estar afuera en este horario, mantente a la sombra.
  • Usa el bloqueador solar correcto. Elige un bloqueador solar con FPS de 15 o más, y que diga “bloquea los rayos UVA y UVB” o “de amplio espectro” en la etiqueta.
  • Y usa el bloqueador solar de manera correcta. El bloqueador solar debe aplicarse 20 minutos antes de exponerse al sol y luego volver a aplicarse cada 2 horas. Asegúrate de volver a aplicártelo inmediatamente después de nadar o transpirar mucho.
  • Protégete aún más. Usar ropa de protección, como un sombrero de ala ancha, una camisa de manga larga y pantalones largos, puede protegerte de los rayos perjudiciales del sol. Además, no te olvides de tus anteojos de sol con filtro para rayos UV.

¡Toma algunas precauciones adicionales y disfruta de tu tiempo al aire libre!

Más información

Para obtener más información sobre la protección del sol, visita el sitio web de la Fundación de Lucha contra el Cáncer de Piel y de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).