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Como padres, es normal preocuparse por los niños. Hacemos lo posible para ayudarlos a superar los obstáculos de la vida y protegerlos de los peligros del mundo. Cuando llega el momento de enviarlos a la escuela, confiamos en que los dejamos en buenas manos, pero hay ciertos eventos que se escapan de nuestro control. De vez en cuando, ocurre algún acto aislado de violencia escolar y el mundo que conocíamos deja de ser lo que era.

Si bien la violencia escolar puede tomar muchas formas, desde acoso hasta daños a la propiedad dentro del área escolar, los tiroteos en las escuelas suelen captar mayor atención por sus características, así como por los heridos y muertos que pueden causar. Luego de un evento así, imágenes emotivas y terribles relatos invaden los medios rápidamente y nos llenan la mente con recuentos de lo sucedido. Ni siquiera los niños pueden escapar de esta exposición.

Cuando ocurre un acto de violencia escolar, los niños experimentan varias reacciones. Algunos no se ven afectados en lo absoluto, mientras que otros viven con miedo de pasar por una situación similar. Este temor puede volverse tan intenso que afecta de manera considerable su comportamiento y desempeño. Luego de un evento traumático, como un tiroteo en una escuela, es importante hablar con tu niño acerca de los sentimientos que puede estar experimentando. A continuación, se presentan algunos consejos para facilitar la comunicación con tu niño.

Consejos para hablar con los niños

  • Fomenta una comunicación abierta y sincera: hazle saber a tu niño que estás ahí para hablar con él. Escúchalo y ten en mente que, aunque sus temores pueden parecer irracionales, para él son reales. Asegúrate de que sepa que puede acercarse a ti y a otros adultos de confianza (como los maestros), si se siente preocupado o en peligro.
  • Respóndele las preguntas con sinceridad: sé directo al dar respuestas y adáptalas a la edad de tu niño y a su capacidad de comprensión. No le mientas diciéndole que no existe la posibilidad de que suceda algo así en su comunidad. En cambio, hazle saber que es poco frecuente que ocurran eventos de este tipo, y por eso reciben tanta atención de los medios. Ten en cuenta que quizás debas repetirle las respuestas para lograr tranquilizarlo un poco.
  • Déjale en claro que está a salvo: no obstante, también debes ser realista y honesto. Hazle saber que las personas de la comunidad (por ejemplo, los padres, la policía y los maestros) están tomando medidas para garantizar su seguridad.
  • Restablece la rutina lo antes posible: si la rutina normal de tu niño se ha visto interrumpida, restablecerla lo ayudará a sentirse más seguro. Mantenerlo dentro de la casa luego de la escuela con el objetivo de reducir la ansiedad solo aumentará el miedo cuando llegue el momento de regresar.
  • Reconfórtalo físicamente: la cercanía con tu niño puede ayudar a recobrar el sentimiento de seguridad y protección.
  • Ayúdalo a identificar y expresar sus sentimientos a su propio ritmo: invítalo a hablar preguntándole, por ejemplo, si se siente seguro en la escuela, pero no lo obligues a hablar al respecto si no está preparado o interesado.
  • Comparte tus sentimientos con tu niño según sea adecuado: dile que es normal estar preocupado, asustado o triste.
  • Limita la exposición a los medios: los más chicos no comprenden que las repeticiones de las noticias no están sucediendo en vivo. Por lo tanto, a veces reaccionan como si estuvieran pasando de nuevo cada vez que las ven.

Señales de advertencia

En algunas ocasiones, no logramos ayudar a nuestros niños como quisiéramos a pesar de poner todo nuestro empeño. Si tu hijo parece estar muy afectado o no sabe cómo abordar sus sentimientos, comunícate con un profesional de la salud mental. A continuación, se presentan algunos signos que indican que tu hijo puede tener dificultades para superar un problema.

  • Reacciones demasiado emocionales (como llantos, cambios de humor e irritabilidad)
  • Molestias físicas (como dolor de estómago o de cabeza)
  • Cambios en el apetito
  • Dificultad para llevarse bien con otros
  • Falta de ganas de ir a la escuela
  • Mal desempeño en la escuela
  • Problemas de conducta
  • Nuevos miedos o mayor temor (por ejemplo, por su propia seguridad)
  • Sueño interrumpido y pesadillas
  • Apego excesivo
  • Distanciarse de la familia o amigos

No podemos controlar todos los eventos que tienen lugar en la vida de nuestros niños, pero sí les podemos dar los recursos necesarios para que puedan superar una posible tragedia. De esa manera, se pueden minimizar sus temores, aumentar su confianza y prepararlos para todos los desafíos que se les presenten en la vida.

Cigna suministra este material únicamente con fines informativos/educativos. No constituye un asesoramiento médico o clínico. Solo un profesional de cuidado de la salud puede diagnosticar o recomendar un plan de tratamiento. Para más información sobre tu cobertura de salud del comportamiento, puedes llamar a los teléfonos de servicio al cliente o de salud del comportamiento, que aparecen en tu tarjeta de identificación de cuidado de la salud.